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Mark Bradford | Afasia

El cartel y la Escuela Una

María Cristina Giraldo [1]**

Este trabajo -que elaboro desde la posición de cartelizante- es mi respuesta a la invitación de la Comisión de carteles de la NEL-Medellín[2] a trabajar en la vertiente de la función del Más-Uno, en el dispositivo del cartel. En principio, hago notar dos cosas: una, la no correspondencia entre esa invitación y mi respuesta. Otra, que la comisión pese a estar advertida de esa falta de proporción y del carácter enigmático de mi respuesta, consintiera a invitarme a esta Noche de carteles. Es decir, la comisión en el lugar de Más-Uno, consintió a un agujero: acogió mi pregunta, sin tener idea de lo que voy a decirles y yo también partí de un no saber sobre la función del cartel en la Escuela Una. Cuando uno ingresa a un cartel lo hace con su rasgo: formula el no saber en forma de pregunta y esa es una apuesta a la que podría no encontrar respuesta, lo que implica consentir a reelaborarla, afinarla sin forzamientos, o a desistir de ella, todo ello en la lógica de un trabajo de elaboración derivado de bordear ese agujero.

Encuentro una sorpresa en un texto de Miquel Bassols quien, como saben, será el próximo Presidente de la AMP. La lógica del cartel hizo parte de la creación de la Asociación Mundial de Psicoanálisis hace 20 años, en tanto la AMP inicialmente cumplía la función de Más-Uno para el anudamiento en el trabajo de cada una de las cuatro Escuelas que se adhirieron al Pacto de París, en febrero de 1992: la École de la Cause freudienne, la Escuela del Campo Freudiano de Caracas, la Escuela Europea de Psicoanálisis y la Escuela de la Orientación Lacaniana. Dice Bassols: “Es un anudamiento al que se han añadido después otras Escuelas, hasta el número de siete, y que ha ido transformando sus elementos alrededor de su agujero central, el mismo que bordeamos cada vez que damos cuenta de la no existencia de El analista como un universal, como una figura estándar que ofrecería un modelo más o menos profesional a los practicantes del psicoanálisis”.[3] Como en el cartel, cuatro se juntan alrededor de un agujero central en lo simbólico, en este caso, el no saber qué es un analista lacaniano. Esa falla estructural A/ en el Otro se diferencia de la función del Más-Uno que hoy es la función de la Escuela Una creada en el 2000. La Escuela Una puso el acento en el carácter vacío del Uno para evitar que el Uno se convierta en una imagen ideal. No hay totalización alguna en su propósito de reunificar y tratar los localismos que son producidos por la tendencia a la fijación local del goce. “La promoción del Uno, paradójicamente adquiere su verdadero valor por lo plural y en lo múltiple, para que tenga incidencia no solo en el marco de las Escuelas de la AMP, para que éstas salgan de su encierro en sí mismas y también, para abrir las puertas hacia el horizonte del Psicoanálisis en el siglo XXI”.[4]

Por su parte, la AMP porta como institución, ese vacío central A/ lo que hace difícil que se arme como grupo corporativo si bien, como cualquier institución, requiere de instancias administrativas, no se burocratiza, en tanto es en esa imposibilidad lógica que se funda su real. Con la Escuela, Lacan se inventó la manera de que los analistas, como afirma Miller, “constituyan un grupo imposible”. Después de la excomunión de la IPA hizo esa elección forzada que fue la Escuela Freudiana de París y se propuso como Más-Uno de la misma, el “fundo solo” implica la soledad, pero no el ser el único, en tanto hay otros miembros.[5] ¿Qué quiere decir eso? Que Lacan no fundó un grupo, que es una defensa contra la soledad. Como explica Miller, mientras el grupo se sostiene en la identificación al líder en el régimen del amor, la Escuela es la tentativa de que un grupo, que no se reduzca al uno, es decir, es la Escuela sin estándares, que en vez del amor, tiene el régimen del pase.[6] Exploremos un poco más las resonancias de la Escuela con la lógica del cartel, en su oposición al grupo: la transferencia de trabajo en el cartel permite que éste no se encierre en sí mismo como grupo y que su producción tenga efectos en la Escuela. Uno de los indicios del desvío hacia el funcionamiento grupal en un cartel es la ausencia de producto: del lado del saber, varios se juntan para escuchar al que quiere ser el único en el saber y tenemos un curso, con el falso semblante de un cartel. Del lado del amor, se celebra el lazo social y el cartel se desvía hacia el club de amigos. Del lado del ideal, se inhibe la producción, porque el saber se idealiza y el grupo, en vez de volver agalmático el vacío, se defiende del mismo.

Como todos sabemos es en el acta de fundación de su Escuela, que Lacan declara el cartel como soporte de la misma y la define como un órgano de trabajo. No se nos escapa que ese acto de fundación, tiene la marca de una subversión: el acto simétrico de disolución, es decir, fundó advertido de lo que toda institución tiene del amo. En ese texto que a veces se vuelve ilegible de tan visto, podemos tener hallazgos nuevos, porque nunca termina de decir lo que tiene que decir, es el efecto del poder de ilectura que tienen los textos lacanianos. En lo muchas veces leído encontré esta perla: los anuarios de la Escuela en sus inicios no eran, como ahora, listados de analistas y direcciones, sino que era el anuario del trabajo de los carteles, una noble filiación para que nuestra modesta cartelera de carteles, física o virtual, sea una cartelera viva. Lacan esperaba que quien entrara a la Escuela en 1964, lo hiciera a través de un cartel, si bien esto no funcionó más que una vez, cuando entró un cartel ampliado de 12 cartelizantes provenientes de la Escuela Normal Superior, entre ellos Jacques-Alain Miller.

La Escuela Una relevó a la AMP en su función de Más-Uno inicial, dice Bassols sobre su función “es la forma de apuntar a este real para tratarlo de una forma acorde con la experiencia analítica”.[7] Deseo retomar algunos puntos del informe del primer Comité de acción, al terminar su período de 2 años de experiencia de la Escuela Una como sujeto barrado. Corresponde al cambio de la teorización efectuado por Jacques-Alain Miller con el Discurso de Turín de la Escuela como concepto, que anudaba lo institucional al campo conceptual del psicoanálisis, a la Escuela sujeto, que pone en primer plano la contingencia de lo singular que, como tal, agujerea y reorienta estructuralmente su función. Dice el comité: “Este real que el sujeto encuentra a través de la Escuela lo convierte en sujeto dividido”.[8] Me hubiera gustado tener el tiempo suficiente para rastrear los efectos del cambio de esa conceptualización de Miller sobre la Escuela, que está anudada a la teorización sobre el Pase, queda como pregunta: ¿Cuál el concepto de Escuela para el Pase parlêtre?, ¿qué introduce ese cambio en relación a la función de la Escuela Una? A partir de un aporte en la presentación de este producto en el Cartel, el mismo abre a pensar la vertiente política de este dispositivo en la NEL.[9]

La Escuela Una mantiene la transferencia de trabajo de las Escuelas de la AMP en calidad de éxtima, como en el cartel, anuda como Mas-Uno a esa comunidad de experiencia, sin unificar a las Escuelas, sin totalizarlas, en tanto es la posibilidad de acoger las condiciones de producción del discurso analítico en una misma orientación, ese es el Uno de la Escuela Una. Me pregunto ahora ¿qué es la acción lacaniana? es un concepto de Miller referido a la manera como se pone en acto, como se realiza el concepto de Escuela, especialmente en la implicación de los analistas en los problemas de su época y en producir en cada ciudad, la necesaria des-inserción del discurso psicoanalítico con respecto del amo contemporáneo,[10] es un riesgo y una apuesta: en tanto puede, como dice Judith Miller, “adoptar, sin darse cuenta, el discurso del Otro”[11] y es una apuesta a una posición de extimidad. La acción lacaniana está orientada por el discurso analítico y se dirige al Otro social, pero no a la identificación unificadora de la masa, en tanto lo que se introduce es un nuevo lazo social. Al respecto, dice Silvia Baudini: “busca en la multitud la brecha donde se aloja el sujeto y su goce. Más aun, crea la brecha por donde el sujeto puede retomar la palabra”.[12] A la acción lacaniana le corresponde encontrar como responder a ese real sin ley, al agujero en lo real que quedó como un resto de la caída del NP, de los ideales, de las identificaciones, de las formas de autoridad, ello agujerea lo simbólico. Es importante dejar resonar los significantes de algunos de los dispositivos, mediante los cuales la acción lacaniana se realiza, mencionaré solo dos: el Comité de acción de la Escuela Una y las bibliotecas del Campo Freudiano: el primero tiene el propósito de orientación epistémica y de debate de temas cruciales para el psicoanálisis y la época. Las bibliotecas tienen “el cometido de la articulación y de la inserción de cada Escuela en la ciudad”.[13]

Podemos cernir esta idea: la AMP es una institución agujereada A/ y la Escuela Una cumple la función de Más-Uno para las Escuelas que la conforman y cumple su función bordeando un agujero en el saber, en su función de extimidad que Bassols nombra de esta manera: “El problema es hoy cómo responder a eso que en lo real hace agujero”, cuyo rasgo es el capitalismo científico y sus efectos en la subjetividad. Como ven, sin forzamientos, terminamos hablando de la función del Más-Uno al cual nos convoca la Comisión de carteles y estos son mis hallazgos al bordear ese agujero sobre la relación del Cartel y la Escuela Una con este producto que, como siempre sucede en un cartel, no es sin el trazo singular de cada cartelizante.

La Escuela Una permite además que una misma orientación atraviese las distancias geográficas, de allí que no se sitúe en ninguna parte, porque es un dispositivo con una función, como el cartel. Adelanto la hipótesis de que así como la Escuela Una es el partenaire-sinthome de la AMP, el Cartel es el partenaire- sinthome de la Escuela Una, una forma de arreglo que hace existir una misma orientación pese a las distancias geográficas, a las diferencias culturales y a los distintos tiempos lógicos en la formación de las Escuelas y de sus Sedes.

El carácter federativo de la NEL, tal y como afirma Leonardo Gorostiza “ha sido -desde su fundación- una de sus mayores dificultades, pero también su gran desafío: cómo lograr que los miembros y asociados de esta Escuela sientan, al mismo tiempo, que pertenecen a una Escuela que es Una” [14] esa doble cara que tiene lo múltiple y lo Uno de la NEL es a la vez dificultad e invención, como bien orienta Leonardo es un impasse a resolver en la vía del sinthome. Quizás en los primeros años de su fundación, el fantasma de la disolución de la Escuela de Caracas estaba muy presente aún y su síntoma: la preponderancia de una ciudad sobre las otras, hacía que se pusiera el acento más en la cara de la dificultad de las distancias geográficas que en la invención, que es la cara de la NEL hoy: la invención de distintas maneras de trabajar juntos, entre ellas, los carteles inter-Sedes. Graciela Brodsky decía de la fundación de la NEL: “nace advertida: sabe que la hegemonía de una ciudad puede ser la ruina de una región. Sabe también que la dispersión genera soledades”.[15] Graciela muestra en esa advertencia, lo real en juego en la fundación de la NEL: en un vértice está la restitución de la lógica de una Sede con primacía sobre las otras, como sucedió con la Escuela de Caracas, en el otro: el enjambre de S1 solos de sus Sedes y Delegaciones. Leonardo propone en la Escuela Una y en sus diferentes dispositivos, una manera de arreglárselas con lo múltiple de la NEL.

La Nueva Escuela Lacaniana fue creada el 18 de Julio del año 2000, como Escuela en formación y la tercera en fundarse en América, 8 años después de la EOL que se fundara en enero de 1992 como una forma de hacer con el encierro grupal en el que estaban los grupos fundadores. Ese ha sido su rasgo, si bien nació en Buenos Aires tuvo que luchar para que la primacía de esa ciudad pudiera dar lugar a otras Secciones. La EBP se fundó en abril de 1995 y al contrario de la EOL, la referencia geográfica, convino para reunir ciudades muy distantes geográficamente. Cada Escuela con su rasgo y las distintas formas de hacer con ese trozo de real a lo largo de estos años.

Con ese marco voy a hablarles de mi experiencia como cartelizante. Hice parte de la primera Comisión de carteles de la Sede en el 2003 con Luz Elena Gaviria quien la coordinó. Desde el inicio nuestra manera de hacer existir los carteles en la Sede fue cartelizar la comisión y nuestras funciones en ella, esa apuesta introdujo el dispositivo en la Sede en una lógica opuesta a la de “hacer existir o hacer funcionar los carteles” que está del lado del discurso del amo. No recuerdo cuál fue mi rasgo en ese cartel, pero si la transmisión y el efecto de esa lógica que fundó una posición en mí: la de cartelizante, desde la cual les hablo esta noche y desde la cual integro los carteles en los que participo.

En el tiempo en que hice parte de Praxis, que fue el preámbulo a la fundación de la NEL-Medellín, me tocaron los coletazos de la disolución de la Escuela de Caracas y de la división de Foros, así que cuando solicité la homologación como miembro de la AMP y de la NEL, pocos meses después de la creación de la NEL en el 2000, lo que para otros era un obstáculo, la distancia geográfica de las Sedes de la NEL, para mí era no sólo agalmático, sino que ser miembro de la NEL me aliviaba del peso de esos trozos de real que me eran tan extraños, ajenos y pesados, como incomprensibles en la Sede. Eso me permitió construir la membresía con la Escuela, a través de mis funciones por 11 años en el INES, así como en la revista Bitácora lacaniana virtual y ahora en la impresa. La coordinación de la biblioteca de la Sede y de las bibliotecas de la NEL, ambas por dos períodos, me permitió un vínculo con la ciudad y más allá de la NEL, con la FIBOL de la que ahora hago parte, fue en esa vía del Campo freudiano que construí mi vínculo como miembro de la AMP. En este último tiempo, ese vínculo con la Escuela y el gusto por su carácter federativo se ha vivificado con la pertenencia, al mismo tiempo, a 3 carteles inter-Sedes, que es una de las invenciones en la NEL, que vuelven acto la Escuela Una. No es la única manera y he participado con un deseo vivo en algunas de esas invenciones: la Revista Bitácora Lacaniana, de cuyo comité editorial hago parte, el Seminario del INES, a cuyo cargo estuve hasta el año pasado, la Revista virtual The Wannabe, el SIC, el Consejo federativo, nel-debates, los boletines virtuales…en fin, ahora son las invenciones las que se multiplican para hacer existir la Escuela Una en ese carácter múltiple de la NEL que ha quedado reducido a lo geográfico y que se ha vuelto agalma y no obstáculo: los diferentes tiempos lógicos de la formación, los diferentes acentos epistémicos en la misma orientación, la multiplicidad de acentos culturales…

Después de mi experiencia como cartelizante en la primera Comisión de carteles, en este que fue el primer cartel de la Sede, viajé a Guatemala para dictar un seminario sobre el síntoma. Susana Dicker que era la Directora me pidió que le ayudara a causar los carteles y la biblioteca, inexistentes hasta entonces en lo que en ese entonces era un Grupo asociado a la NEL. Así que me serví de los restos transferenciales generados por mi trabajo para ello. Formamos un cartel sobre la formación analítica con 3 asociadas de Guatemala, yo como Más-Uno y un asociado de la NEL-Medellín. Tuvimos dos reuniones, si bien no pudimos estar todos: la primera reunión en Guatemala y otra en Buenos Aires. Los demás intercambios por año y medio fueron por e-mail, ya que para ese entonces no existía el Skype, los productos se publicaron en Metaphora la revista de la NEL-Guatemala y los dos cartelizantes de Medellín expusimos nuestro producto en una de las Jornadas de la Sede. Fue el esfuerzo de preservar las transferencias de trabajo en la distancia, el producto y los efectos de formación animaron mi función como Más-Uno. Para ese entonces estaba muy presente aún el fantasma de Caracas, que a mí me era por completo ajeno y en la NEL y en la Sede se veía la distancia geográfica como un obstáculo y el trabajo inter-Sedes como un peligro de desvío hacia lo grupal. Ese fue el clima en el que fue recibido en las Jornadas de la Sede el producto de cartel. Según uno de los comentarios: no habría cartel, en tanto no metíamos el cuerpo. Y como todos metíamos el cuerpo y el goce que lo anima, cada semana trabajando con nuestros productos, no entendí nada hasta ahora que he tenido otra experiencia similar y no creo que esa posibilidad se abra por el Skype, sino por el momento político de la NEL, que es otro. Los comentarios a este producto, en el Cartel cuerpo hacia ENAPOL, me permitieron esclarecer el paso lógico que se operó en la Escuela: de la Escuela del Nombre del Padre, a la Escuela federativa que está más allá del padre, más del lado del padre que nombra, del sinthome.[16] Si ahora son posibles los carteles inter-Sedes es gracias a ese paso lógico que no es sin la transferencia de trabajo entre los miembros de la NEL, construida por muchos años en la experiencia de la Escuela y de la preocupación desde el Comité ejecutivo anterior y el actual a los carteles inter-Sedes tanto para cartelizar la preparación hacia las Jornadas de la NEL en Medellín, como en la preparación hacia el Encuentro Americano.[17]

Cundo estuve a cargo de la Comisión de biblioteca de la Sede convoqué la creación de un cartel sobre urgencias subjetivas con cuyos productos dictamos uno de los cursos introductorios de la Sede, esa fue una forma de realizar la función de la biblioteca de hacer lazo con la ciudad, desde la orientación lacaniana.

Durante el curso de este año he hecho parte, a la vez, de 3 carteles de la NEL:

1.- El Cartel violencia y adicciones: que se inició desde el año pasado y está conformado por Elisa Alvarenga (Más-Uno, EBP-Belo Horizonte), María Hortensia Cárdenas (NEL-Lima), Mercedes Iglesias (NEL-Maracaibo), Jimena Contreras (NEL-Cochabamba) y Marcela Almanza (NEL-Delegación México DF). Trabajamos en dos vertientes: la violencia y las adicciones, mi rasgo es la violencia derivada del narcotráfico. Me he servido del cartel para pasar por el mismo ese sesgo que tuvo mi práctica clínica en una institución educativa de carácter público en la cual atendí a muchos jóvenes inmersos en la lógica de los combos del narcotráfico. El cartel me permitió trabajar sobre las dificultades de esa práctica. Productos como Una práctica con sujetos en el límite: entre el desecho y la servidumbre pasaron por él e hizo parte de mi intervención en el Curso de la Sede El sujeto frente a los discursos contemporáneo del cual publiqué una versión en Bitácora Lacaniana No. 1, la Revista de la Escuela, que fue el trabajo que presenté en el Congreso de la AMP en Buenos Aires. Ha sido mi manera de anudar esa práctica a la Sede, a la Escuela y a la AMP. El control de la misma con dos colegas de la EBP, en tanto esta Escuela, a diferencia de la NEL, ha tenido desarrollos importantes de trabajo clínico en las favelas fue invaluable como orientación de la misma y para mí formación. Un propósito político de este Cartel es introducir esa reflexión en la NEL, en la perspectiva de la Red TyA.

Otro producto en este cartel fue Droga: violencia y adicciones que fue expuesto en el Curso de la NEL-Medellín: “Conductas de riesgo en el ámbito escolar” de este año y que será publicado en la Revista virtual de la NEL, The Wannabe No. 10.

2.- Cartel de la NEL Cuerpo cosmético: Clara María Holguín (Más- Uno, NEL-Bogotá), María Victoria Clavijo (Quito), Isolda Álvarez (NEL-Miami) y Raquel Cors (Santiago de Chile). El cartel sirvió de base al texto que presentará Clara Holguín en la mesa de investigación al respecto en ENAPOL. Si bien el producto de un cartel, nunca es colectivo, en este caso los productos de cada cartelizante sirvieron de soporte y concluyó hace poco con la construcción del texto.

Dado estoy cargo de coordinar el Comité de redacción de Colofón me pareció conveniente a mi formación el estudio en el cartel de los textos seleccionados y editados con el Comité de redacción para el No. 33 “Cuerpos que hablan”, ellos constituyeron referencias fundamentales para nuestro trabajo y a la vez me permitieron cartelizar mi función en Colofón.

3.- Cartel sobre el cuerpo, hacia ENAPOL: Mayra de Hanze (Más-Uno, NEL-Guayaquil), Susana Dicker (NEL-Guatemala), Ángela Fischer (NEL-Lima) y Amílcar Gómez (NEL-Caracas). Este cartel surge del deseo de cartelizar las funciones con respecto a ENAPOL. Le tomamos tanto gusto a trabajar juntos y estudiar el producto de los cartelizantes, uno por uno, que esa lógica subsumió la de las funciones en sí, que quedaron como simple pretexto. Ese cartel concluirá con este producto.

Otro producto en los carteles inter-Sedes es Una cosmética de la muerte, texto propuesto a Bordes, el boletín de la NEL hacia ENAPOL. Sostenida en un aspecto trabajado por Gérard Wajcman sobre el pretendido “arte anatómico” del Doctor Günter von Hagens, que tiene su manifestación en la muestra llamada “Bodies”, expuesta en muchos países alrededor del mundo, es una práctica de plastinación del cuerpo muerto, una cosmética de la muerte que se sostiene en el desmentido de la destrucción y enfrenta al espectador de esta exposición itinerante al horror de la muerte, sin el velo de la estética. Para hacer oposición a esta modalidad de las tecnociencias, retomé un trabajo realizado años atrás, que se actualizó cuando presenté el libro de Patricia Nieto “Los escogidos”, desde la perspectiva, no ya de la violencia, sino del tratamiento del cuerpo muerto en la adopción de los N.Ns en Puerto Berrío.

Silvia Muñetones convocó en la Sede al Cartel “psicoanálisis y dinero” es una manera de nuevo de cartelizar las funciones de la Comisión de tesorería, en tanto Luz Elena Gaviria y Luis Fernando Gómez estarán en él, así como las funciones de Adolfo Ruiz y mías en el Comité de redacción del próximo No. de Colofón que es sobre el dinero y de servirme del estudio de esos textos para mi formación. Ésa ha sido mi manera sinthomática de formarme y de trabajar en la Escuela, servida del dispositivo del cartel.

NOTAS

** Psicoanalista. Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis y de la Nueva Escuela Lacaniana (NEL-Medellín). Cartelizante de los carteles de la NEL: Violencia y adicciones, Cuerpo cosmético y Cuerpo hacia ENAPOL.

  1. Trabajo presentado en NEL-Medellín Noche de carteles, octubre 2013.
  2. Olga Eugenia Arboleda, Cecilia María Restrepo y Reina Amparo Lopera.
  3. Bassols, Miquel, “La AMP: del pacto simbólico a una respuesta de lo real a los veinte años de la creación de la AMP”, Bitácora Lacaniana No. 2, Satisfacciones del cuerpo, de próxima aparición.
  4. Comité de acción de la Escuela Una, “El Uno de la Escuela Una”, Julio de 2002, p. 2. FUENTE: http://www.wapol.org/es/acercaamp/Template.asp?Archivo=escuela_una/documentos/comite/003.html
  5. Miller, J.-A., “La Escuela y su psicoanalista” (1990), Introducción a la clínica lacaniana. Conferencias en España, ELP/RBA, 2007, p. 252.
  6. Miller, J.-A., “Más allá de las condiciones de amor”, Introducción a la clínica lacaniana. Conferencias en España, ELP/RBA, 2007, p. 184.
  7. Bassols, Miquel, “La AMP: del pacto simbólico a una respuesta de lo real a los veinte años de la creación de la AMP”, op. cit.
  8. Comité de acción de la Escuela Una, “El Uno de la Escuela Una”, op. cit., p. 5.
  9. Ángela Fischer, Cartel cuerpo hacia ENAPOL.
  10. Comité editorial de Bitácora Lacaniana, Entrevista a Leonardo Gorostiza, Bitácora Lacaniana No.1, El psicoanálisis en el siglo XXI, Grama, Buenos Aires, octubre de 2012, p. 46.
  11. Miller, Judith, “El Campo Freudiano y la acción lacaniana”, Bitácora Lacaniana No.1, El psicoanálisis en el siglo XXI, Grama, Buenos Aires, octubre de 2012, p.73.
  12. Baudini, S., “La acción lacaniana”, Virtualia No. 8, Revista digital de la EOL, junio-julio de 2003.
  13. Idid., p. 73.
  14. Ibid., p. 43.
  15. Brodsky, G., “A la una…a las dos…”, La Carpeta No. 3, La formación del analista, NEL-Medellín, agosto de 2001, p. 79.
  16. Amílcar Gómez, Cartel cuerpo hacia ENAPOL.
  17. Mayra de Hanze, Cartel cuerpo hacia ENAPOL.
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