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Mark Bradford | Afasia

La formación del analista y la excomunión de Lacan

Constanza Ramírez Molano

Antes de presentar mi elaboración sobre lo que tomé del Seminario 11, quiero mencionar –no me voy a detener allí- lo que para mí significa una elaboración que construyo en el trabajo con otros en lo que Lacan llamó el cartel -según él mismo, lugar privilegiado para el estudio de la teoría psicoanalítica- y lo destaco porque es corriente caer en la imposibilidad de la elaboración por considerarlo, de entrada, complejo.

Así es que: en el momento que empecé a pensar esta exposición, creí que podría dar cuenta de una elaboración propia de esos cuatro conceptos fundamentales de los que nos habla Lacan en el Seminario XI. Tarea extraordinaria que, en la medida que iba intentando poner algo de mí en estas letras me fui dando cuenta que lo que estaba tratando de hacer –muy a mi pesar- era una especie de evaluación y entrega de cuentas de mi propia elaboración, cuando de lo que se trataba era de poner a cielo abierto lo que me había resonado del citado seminario, a partir de una pregunta con la que llegué al cartel: qué hay en el psicoanálisis lacaniano que aporte a mi formación.

Pensé que la estructura del escrito partiría de la elaboración propia de los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, suponiendo que la respuesta surgiría. Tarea tan pretenciosa como imposible: no hay respuesta, no se encuentra la respuesta ahí.

Luego de darle muchas vueltas encontré que en el primer capítulo, el de la excomunión, había algo y ese “algo” es lo que además le da nombre a esta presentación: La formación del analista y la excomunión de Lacan.

En noviembre de 1963 Lacan es notificado de la decisión que ha tomado la Asociación Internacional de Psicoanálisis (IPA) de expulsarlo. En ese momento daba inicio al Seminario “Los nombres del padre”, del que solamente da la sesión de apertura; responde a la expulsión -Lacan la llamó “la excomunión mayor” de la IPA- con el seminario XI, que a la postre resulta de capital importancia porque es con este Seminario que el psicoanálisis lacaniano se inicia propiamente dicho.

“…Lacan asume su exposición del año 1964 […] no tanto como una labor de síntesis teórica, sino como un esclarecimiento de implicaciones ética […] aclarar la dimensión de lo real que está en la raíz misma del psicoanálisis y que había sido olvidada por el establishment psicoanalítico de la época. La crisis institucional y la expulsión […] de la que Lacan fue objeto, obedecen precisamente al rechazo de esa raíz subversiva del psicoanálisis, de “lo abrupto de lo real” que Lacan encarnaba con su enseñanza.[1]

De entrada Lacan nos dice que en el seminario orienta su enseñanza desde los fundamentos del psicoanálisis, porque el seminario forma parte de la praxis que le es inherente y está dirigido a lo que es un elemento de esta praxis: la formación de los psicoanalistas.

El 20 de noviembre de 1963, en el seminario “Los nombres del padre” dijo:

“Desde esta praxis que es el psicoanálisis, procuré enunciar cómo la busco, cómo la atrapo. Su verdad es inestable, decepcionante, escurridiza”[2]

Y encuentro que esta postura la refuerza Miller cuando en su ¡todos lacanianos!, del 13 de diciembre de 1979 anota:

“la dificultad de teorizar la experiencia analítica tiene una causa más fundamental, y que se debe a que ella está coordinada con un sujeto evanescente, que implica como tal la hipótesis del inconsciente. La experiencia freudiana tiene un carácter tal que precisamente allí donde el hecho empírico es más indudable es también más evanescente.

Hay allí una hiancia, un agujero, un vacío, constitutivos de la experiencia. Si la enseñanza de Lacan constituye una excepción, lo es porque él asume, si se puede decir, esta hiancia, y la elabora. Los demás la amueblan.

La tendencia del psicoanalista es, en efecto, colmar el vacío en el cual se sostiene su acto. ¿Con qué? En su “teoría” con sustancias; es decir con fantasmagorías, conceptuales, eruditas, o literarias”[3]

Lo guía la pregunta ¿cuáles son los fundamentos del psicoanálisis? y ¿qué lo funda como praxis?, destaco que toma este término como “el más amplio para designar una acción concertada por el hombre, sea cual fuere, que le da la posibilidad de tratar lo real mediante lo simbólico”[4]. Es decir, la cura por la palabra. Y decirlo tiene un precio muy alto: para la IPA una cosa está en juego: Lacan, su enseñanza, su práctica. El Comité Ejecutivo de la IPA proscribe la enseñanza de Lacan y pone como condición a los analistas que para ser miembros de la IPA, en lo que tiene que ver la formación del analista, esta enseñanza debe ser anulada.

Luego de la excomunión Lacan enfatiza en esos conceptos base del psicoanálisis desde una posición crítica hacia la comunidad de psicoanalistas ortodoxos que, a su juicio, psicologizaron la teoría psicoanalítica. Él está ahí, según sus propias palabras “en la postura que es la mía, para presentar siempre la misma pregunta: ¿qué es el psicoanálisis?”. [5]

Javier Cepero, del Instituto del Campo Freudiano de Granada, presenta en las conclusiones de la exposición que sobre el Seminario XI hizo Manuel Fernandez Blanco que:

“Lacan rectifica en este Seminario 11 el concepto de inconciente sostenido en su primera enseñanza […] el inconciente ya no se sitúa tanto del lado del sujeto alienado a su historia […] sino del lado de la discontinuidad […] La consecuencia para la práctica analítica de este carácter evanescente del inconsciente es que la técnica debe adaptarse a ese estatuto discontinuo del inconsciente. Se correspondería con esto un cambio en la concepción del tiempo de la sesión que acoja el instante, la sorpresa, la discontinuidad. Se precisa de una interpretación que copie el estilo del inconsciente: que genere la sorpresa, el acontecimiento imprevisto”.[6]

Se particulariza la clínica y el tratamiento. Ahora se trata del caso por caso. La IPA no comparte su orientación, por el contrario, la sanciona y anula.

NOTAS

  1. Apartes de la presentación que hace la NEL-Maracay de lo que será el Seminario de textos y la Lectura del Seminario XI en marzo de 2006. http://ampblog2006.blogspot.com/2009/02/nel-debates-lectura-seminario-11.html
  2. Miller, Jacques-Alain Escisión, excomunión, disolución. Pág. 192
  3. Ibid. Pág. 248
  4. LACAN, Jacques. Seminario XI. Pág. 14
  5. Sem. XI. Pág. 11
  6. CEPERO, Javier. Puntos vivos del Seminario XI de Jacques Lacan . Manuel Fernandez Blanco Inconsciente y repetición (Cap. 1 a 5). Instituto del Campo Freudiano de Granada. http://www.icf-granada.net/producciones/pv_4C.htm
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