icono-a-ritmo-propio-borde-blanco.png

Infancia: cuerpo y lenguaje en el autismo

Betsy Rivera Argüello

“Se trata de saber por qué hay algo en el autista que se congela, podría decirse, pero usted no puede decir que no habla. Que usted tenga dificultad para escucharlo, para dar su alcance a lo que dicen, no impide que se trate, finalmente, de personajes más bien verbosos”.
Jacques Lacan (conferencia en Ginebra)

Resulta importante pensar la infancia como una construcción social, que a través del tiempo, ha tomado diversos matices, pues la forma de pensar el mundo y por ende la infancia se transforma de acuerdo con el contexto histórico. En la modernidad los paradigmas cambian a una velocidad como no se había visto en ninguna otra época, por lo que es evidente ver como los modelos psiquiátricos, psicológicos y pedagógicos de los niños se acreditan hasta establecer para cada edad y cada sexo una actividad, un libro, un juguete, una comida o un juego particular acorde a los intereses de cada etapa del desarrollo.

El discurso de la modernidad sobre el desarrollo infantil lleva implícito que el niño responda armónicamente a estadios, pautas, subestadios preestablecidos, los cuales a su vez, dependen de cada clasificación y tipología que el discurso imperante de la modernidad consideré más lógico, adecuado y equilibrado para una respectiva edad cronológica, es decir el niño comienza a convertirse en un objeto de consumo y, paradójicamente, de sostén familiar y social manipulable de acuerdo a la necesidad del adulto.

Lo preocupante en torno a esta nueva patología, el autismo, es que se ha vuelto de un lenguaje común, encontramos frecuentemente manuales, revistas, programas televisivos que fomentan ideas como ” formas de diagnosticar rápidamente el autismo” y se comienza la búsqueda de conductas que engloben las características que lleven a la certeza de que se trata de un trastorno y no de una manifestación subjetiva, mirando al niño como un posible anormal y olvidando la singularidad y sus manifestaciones en relación a lo infantil.

La nueva categorización clínica del Trastorno del espectro autista que hace el DSMV, ha sido motivo de preocupación en el ámbito psicoanalítico, desde dos aspectos importantes. Primero a partir de esta nueva clasificación del trastorno, se plantea examinar gran parte de la infancia, por lo que el autismo, que tiene un alto número en la prevalencia de diagnósticos, ahora plantea la posibilidad de incluir a distintos tipos de individuos que anteriormente no figuraban. Segundo estas clasificaciones son realizadas a partir de ciertas características intermedias entre lo psiquiátrico y lo neurológico, subrayando más los aspectos orgánicos que los aspectos de estructura. (Tendlarz & Alvarez, 2013).

Tal como refiere Oliver Sacks(2009) la neurología, y yo agregaría la psicología, la educación, tienen como palabra favorita “déficit” que indica un menoscabo o una incapacidad de la función neurológica, siempre van tras la falta, lo que no se puede realizar, la carencia; existe una palabra para cada función o acción que no se logra realizar, y en este caso se le otorga al rendimiento, autismo de bajo o alto rendimiento, y se da sin tener en cuenta todo lo que estas palabras pueden significar en la vida de un pequeño.

Por su parte, el psicoanálisis aporta una mirada distinta al autismo, ya que entiende a éste como una forma singular de estar en el mundo, se aproxima al tratamiento por la vía de iniciativas singulares, logrando así el funcionamiento social de los sujetos autistas desde su posición subjetiva. Laurent (2013a) plantea: “los sujetos autistas nos pueden enseñar lo que es un cuerpo, es decir hablar con el cuerpo cuando no hay palabras, cuando el sujeto no habla, cuando incluso es sin cuerpo, el no-cuerpo del sujeto autista es una relación con el cuerpo: es decir, tiene una relación con todos los orificios del cuerpo, no tiene cuerpo y sí un borde del cuerpo. Porque no hay cuerpo sin bordes del cuerpo. En lugar de los bordes, el doble movimiento del sujeto autista es o bien tapar sin fin esos orificios como el sujeto que se tapa continuamente los ojos, las orejas, etc., taparse, bloquear, o bien la extracción continua.”

No obstante, en el autismo lo que falta es la corporización de la imagen, es decir, el acto por el cual se hace de ella una consistencia imaginaria, que nos sitúa como sujetos (Bassol, 2016). Desde el psicoanálisis, al respecto se puede plantear que estoestá relacionado a los acontecimientos del cuerpo que produce el encapsulamiento autista, un cuerpo sin imagen, que tiene dificultades con los limites o bordes corporales (Laurent, 2013a), pero que, a partir de esto peculiar y singular, cada niño logra tener un uso y apropiación del cuerpo (Rubistein & Manzotti, 2000).

Sin embargo y a pesar de que el psicoanálisis, se ha mostrado como una alternativa legítima de tratamiento en el autismo, por su trabajo en lo individual, así como en lo institucional, buscando primordialmente no reducir al sujeto a un objeto de diagnóstico (Tendlarz & Alvarez, 2013), los principales tratamientos que se han propuesto para la atención del autismo son los métodos psicológicos cognitivo-conductuales o bien los métodos farmacológicos, sin embargo, estos obturan los procesos de subjetivación, adiestrando y mecanizando el cuerpo infantil, a través de prácticas y técnicas de reeducación que son repetitivas, las cuales no construyen articulaciones significativas con el lazo social (Laurent, 2013b).

En consecuencia, se puede decir que la medicina desde la posición de saber, medicaliza y regula desde la normatividad el cuerpo, realizando así una expropiación del sujeto, posicionándolo como objeto adscribiéndole valores de uso y de cambio en un sistema en el que la producción resulta indispensable para sobrevivir.

De igual forma cuando se habla de autismo se suele introducir dentro de una categoría particular (asociada con lo universal) a distintos sujetos y se olvida la producción singular subjetiva de cada uno de ellos, que los separa de la nosología establecida por el orden psicopatológico. Puesto que el autismo, es visto como un trastorno del desarrollo, algo que sale de la norma universal, pero que aún mantiene una relación con algunas propiedades de la infancia.

Dentro del autismo el cuerpo y el lenguaje tiene un papel fundamental, ya que tiene diversas manifestaciones, pueden presentarse estereotipias, presenta ausencia de dolor físico, de llanto, se observa indiferencia a la separación con la madre, como un congelamiento de afectos, hay una relación de su cuerpo como objeto, Laurent (2013a) hace referencia del encapsulamiento autista, relacionándolo a la dificultad de poder hacerse un cuerpo capaz de poder sostener un lazo con los otros, como una formación protectora frente al otro que resulta amenazante, y este encapsulamiento va del profundo rechazo del otro, que impide acercarse al niño puesto que es experimentado como una intrusión, a un encapsulamiento en el que se incluyen personas y objetos. Los autistas se presentan como si no tuvieran cuerpo, sin imagen. Las características no se encuentran ni manifiestan de la misma manera en ningún niño diagnosticado con autismo, por eso de lo que se trata como algo fundamental es poder lograr que el niño a partir de su relación peculiar con el cuerpo encuentre un modo de establecer lazo.

De esta forma, es importante tal como refiere Maleval(2012) escuchar a los autistas y poder entender que se trata de una forma de manifestarse en el mundo a la cual podríamos brindarle otra manera de ser escuchados en tanto tienen otra manera de hablar. Elpsicoanálisis al tratar con el sujeto más no con el diagnóstico permite entender la manifestación corporal y el lenguaje como un aspecto individual y subjetivo, en lugar de arrojar el cuerpo del niño a una clasificación diagnóstica que pretende objetivizar y deshumanizar,

Es curioso ver como los padres, a pesar de que la única referencia de tratamiento con la que cuentan es sobre aspectos educacionales, buscan e intentan habilitar espacios o relaciones que posibiliten no solo la repetición de las conductas o normas sociales apropiadas, resistiendo a la obturación del sujeto, apostándole a la espontaneidad y singularidad de sus hijos.

En este sentido Ruiz y Xarrie(2012) recoge diferentes testimonios de padres de familia, de médicos, psicoanalistas, que narran la manera en que han logrado entender este “hablar con el cuerpo” de sus hijos y pacientes autistas. Los padres y madres describen movimientos corporales en relación a ciertos mensajes particulares de cada infante. Por ejemplo por qué el niño se tapa continuamente las orejas, qué indica que esté en ese constante movimiento meciéndose adelante y atrás, y cómo este lenguaje particular, supone una relación con ellos, una manera de habitar el cuerpo y de estar en el mundo, y cómo ellos han logrado entender esta decisión del menor.

Es sin duda la escucha del niño autista, del trabajo caso por caso, convocando a entender la posición del autista, sin hablar de un trastorno o anormalidad (Tendlarz & Alvarez, 2013). Brindando así opciones para establecer y crear nuevas formas de prácticas, que otorguen redes de apoyo, esperanzas y que faciliten la vida de los niños diagnosticados con autismo y de sus familiares. Si bien el psicoanálisis no es la panacea, ni se posiciona como la una corriente autorizada al trabajo con el autismo, busca y permite ser sensible y permear una mirada no en el déficit sino de lo singular.

Tal como refieren Carbonell y Ruiz, en su libro “No todo sobre el autismo” (2015), muchas corrientes y disciplinas pretenden explicar todo sobre el autismo, tratando de proponer herramientas y técnicas para tratar el conjunto de los llamados “autistas”, olvidando que cada niño o adulto es diferente a todos. Y me parece que existen muchas cosas que se nos escapan en relación a la comprensión del autismo, incluso dentro del psicoanálisis, no existe un todo sobre el autismo. Y son ellos quienes nos pueden sorprender con lo que tienen para enseñarnos, tal es el caso sobre el tema del amor en el autismo, o de la sexualidad, donde contamos con testimonios de autista adultos como Temple Grandi, o Daniel Tammet, que nos hace referencia sobre este aspecto en su vida. Por lo cual es importante dejarnos sorprender por cada uno de ellos, tal como Temple Grandi manifiesta en una entrevista, no hay un autista igual a otro, cada uno es único (Sacks, 2006).

BIBLIOGRAFÍA

  • Bassol, M. (2016). Apertura. Sciliet, ell Cuerpo Hablante de la AMP. In Scilicet. El cuerpo Hablante. Sobre el Incosnciene en el Siglo XXI (pp. 9–14). Rio de Janeiro: Asociación Mundial de Psicoanálisis. Grama.
  • Carbonell, N., & Ruiz, I. (2015). No todo sobre el autismo. Madrid: Gredos.
  • Laurent, E. (2013a). Entrevista Eric Laurent. In ¿ Qúe es el autismo? Buenos Aires: Colección Diva.
  • Laurent, E. (2013b). La Batalla del Autismo. De la Clínica a la Política. Buenos Aires: Grama.
  • Maleval, J. (2012). Escuchen a los autistas. Madrid, Grama.
  • Rubistein, A., & Manzotti, M. (2000). Autismo y Psicosis Infantil: sus efectos en los padres de niños autistas. In Clínica del Autismo Infantil: El dispositivo Soporte (pp. 149–154). Buenos Aires: Grama.
  • Ruiz, I., & Xarrié, S. (2012). Otras Voces, Una Mirada Diferente Sobre el Autismo. Barcelona: Associación TEAdir de padres, madres y familiares de personas con TEA – Trastorno del Espectro Autista.
  • Sacks, O. (2006). Un antropólogo en marte. Siete relatos Paradójico. Barcelona: Editorial Anagrama.
  • Sacks, O. (2009). El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Barcelona: Anagrama.
  • Tendlarz, S., & Alvarez, P. (2013). ¿Qué es el Autismo? Buenos Aires: Colección Diva.
Más productos de este Boletín
Boletin 23 Rufino Tamayo. La gran Galaxia
Tabucchi y lapregunta por la letra
Luz Adriana Mantilla
Boletin 23 Rufino Tamayo. La gran Galaxia
Pasión, cuerpo y escritura En la película: MISHIMA: Una vida en cuatro capítulos
Stella Cortés
Boletin 23 Rufino Tamayo. La gran Galaxia
Notas sobre YAYOI KUSAMA: "MyLife, a Dot". "Mi vida: Un punto".
Orlando Mejía
Boletin 23 Rufino Tamayo. La gran Galaxia
El Otro malo, la paranoia y la práctica de la presentación de enfermos
José Juan Ruiz Reyes
Boletin 23 Rufino Tamayo. La gran Galaxia
Retratos de las locuras histéricas
Vianney Cisneros
Boletin 23 Rufino Tamayo. La gran Galaxia
Cartel Autismo
Paula Del Cioppo
Boletin 23 Rufino Tamayo. La gran Galaxia
Construcción y desplazamiento
Eréndira Molina Espinosa
Boletin 23 Rufino Tamayo. La gran Galaxia
¡Des-sentido (decencia) para las psicosis!
Edgar Vázquez
Boletin 23 Rufino Tamayo. La gran Galaxia
¿Cómo fabrica un niño de hoy la sombra? Cartel ENAPOL: Secretos de familia
María de los Angeles Morana
Boletin 23 Rufino Tamayo. La gran Galaxia
El espíritu del cartel
Claudia Velásquez