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Jean ARP | Composición abstracta

Del insulto a la rabia, “…o peor”…el pasaje al acto

Adriana Pérez Fournier-Asociada Nel Guayaquil

El recorrido iniciado por el cartel, en torno al eje “cólera”, vino de la mano de dos películas que fueron el disparador: “El insulto”, [1](2018) del director libanés Ziad Doueiri, y “Rabia”, (2009)[2] del director ecuatoriano Sebastián Cordero.

Disparador de palabras, malas palabras, o su ausencia, o lo que el silencio de la rabia, o lo proferido por un insulto, dispara la cólera, como una bala, cuando la palabra hiere

“¿Tan fuertes pueden ser las palabras? – se pregunta Doueiri en una entrevista – “Mi padre siempre me decía: ‘Ten cuidado con lo que dices, porque las palabras hieren’. Cierto, lo sé porque soy un bocazas”[3]

Las distintas lecturas me abrieron algunos interrogantes para pensar en torno al tema de la cólera, su especificidad. ¿Qué la suscita?, ¿Qué la desencadena? ¿Qué antecede a la cólera?

¿Se puede pensar la cólera sola, sin una correlación con las otras pasiones como el odio y la indignación?

Si Lacan transita en su enseñanza pasando de las pasiones del ser a las pasiones del alma, es en tanto va tomando cuerpo el goce, es decir, del Otro como lugar tesoro del significante, a lo real del goce, el parletre, el hablante ser. No será ya el sujeto del inconsciente y su falta en ser, sino el inconsciente y el cuerpo hablante, un cuerpo que goza, desarrollos que se irán acompañando de una topología moebiana y anudando de modo borromeo sus 3 registros RSI, tomando la orientación hacia lo real.

Desde esta perspectiva entonces serán las pasiones los afectos y las marcas sobre el cuerpo, de los efectos del significante. Eric Laurent dirá: “llamamos pasión a una articulación del inconsciente con lo real del goce”.[4] Pasiones del alma o pasiones del objeto a, en tanto objeto como resto de goce que escapa a la captura significante.

Es abrir entonces la posibilidad de pensar si estas pasiones, como la cólera, participan en sus manifestaciones en un movimiento, moebiano, borromeo con las otras, y en articulación, en unos casos con el odio, en otros con la indignación, distintas modulaciones del goce, variables intensidades, permanencias, silencios, y siguiendo esta línea se puede dar que se pase de la dignidad a la indignidad y de ahí a la cólera, “puede ser que la indignación dé lugar a que se monte en cólera, aunque no todo humor colérico es producto de la indignación”[5]

Y en cuanto a propiamente la cólera, la encontramos en Lacan en distintos seminarios del siguiente modo “…entonces la cólera, no es otra cosa que esto: lo real que llega en el momento…o todo va bien, el orden, la ley…”. “…Uno se da cuenta de golpe que las clavijas no encajan en los pequeños agujeros”. [6]

La rabia, ira, cólera, son distintos formas de presentación de un innombrable, allí cuando el recurso de la palabra se interrumpe, se suspende el circuito que hace cadena, el lazo con el otro, haciendo irrupción lo real.

En cuando a qué desata la cólera, puede ser el odio, esa pasión, que en tanto inaugural de lo humano, que siendo anterior al amor, que nace de la repulsa del mundo exterior, y en su fundamento puede ser tan intenso que no se extinga al ser expresado bajo la forma de cólera o ira.

Seguramente es en el interior de la experiencia analítica y bajo transferencia, donde se pueden cernir en su singularidad estas pasiones, pero en esta ocasión me serviré del arte del cine para pensar los circuitos pulsionales por donde transitan las pasiones, en particular la cólera.

La película “Rabia”, nos interna en la trama de una “historia de amor imposible”[7], siendo el centro las derivas subjetivas en torno al tema de la inmigración. Son José María y Rosa, sudamericanos que migran a España, en busca de trabajo y una vida mejor.

José María trabaja en una obra en construcción. Rosa empleada doméstica en la casa de la familia Torres.

Podemos encontrar personificado en José María, condensado en distintos momentos, el odio, la indignación y lo que se desata como rabia, frente a aquello en lo que se ve amenazado, expulsado, frente al odio racista, segregacionista, expresado por su jefe, el capataz en la obra donde trabaja cuando éste le dice: “aquí no estás en tu país, aquí se viene a trabajar”.

“Nunca tuvimos lo que el inmigrante nos robó”,[8] sentencia S. Zizek en “La permanencia de lo negativo”, a esto se le teme.

“..Siempre atribuimos al “otro”, un goce excesivo: quiere robarse nuestro goce, y arruinar nuestra forma de vida, y/o tiene acceso a un goce perverso y secreto. En resumen lo que realmente nos molesta del “otro”, es el modo peculiar en que organiza su goce, precisamente el excedente, el “exceso”, característico de esta forma: el olor de “su” comida, “sus canciones”, canciones y bailes ruidosos, “sus extrañas costumbres”, “su” actitud respecto al trabajo. Para los racistas, el “otro” es un adicto al trabajo que se roba nuestro trabajo o un vago que vive de nuestros esfuerzos, y es divertido ver la premura con que pasamos de acusarlo de rehusarse a trabajar a reprocharle que se roba nuestro trabajo”.

En su curso “Extimidad”, Miller nos indica que este odio al Otro, que se conoce a través del racismo, hay algo más que agresividad, hay una consistencia de esta que merece el nombre de odio y que apunta a lo real en el Otro, y surge la pregunta respecto a ¿qué hace que este Otro sea Otro para que se lo pueda odiar en su ser?, pues bien, dice Miller, es el odio al goce del Otro. Se odia la manera particular en que el Otro goza, y en esa extimidad es que en tanto el Otro, es Otro dentro de sí mismo, se odia al propio goce, como extraño, extranjero.

El odio, esa pasión, del ser, del alma, es anterior al amor y surge de la repulsa del mundo exterior; primario, inaugural de lo humano, vemos cómo se va fermentando en José María, pasando por distintos momentos, y en tanto en su fundamento el odio es tan intenso, pudiera no extinguirse al ser expresado bajo la forma de ira o cólera, y cuando éste apunta a la destrucción, es preciso que el ser del otro odiado no forme parte ya de este mundo.

Así la rabia y el odio que ésta porta, le lleva a José María a una serie de actos violentos, y desencadena en lo peor, la muerte del capataz, al escuchar de parte de éste el modo insultante e indignante al referirse a Rosa, su novia “…la colombianita esa que todos se quieren follar…”.

La casa, “como un personaje, un protagonista más”, esa mansión en la que se esconde José María, allí se refugia luego de la muerte del capataz, será ese éxtimo, interior y exterior, unheimlich, se convertirá a medida que avanza la película en un lugar, el escenario de lo que se dirime para cada uno, produciendo distintos desenlaces para sus pasiones; lugar donde si bien cerca de Rosa, en tanto relación imposible se le torna inalcanzable. Su mirada sigue los movimientos de lo que allí sucede y es testigo de los abusos y violación a Rosa por parte de Álvaro, hijo de los Torres. “El goce del encastre” no funciona, y se desencadena el odio junto con la rabia, y José María produce un pasaje al acto criminal, mata al violador, una segunda muerte.

Del “Insulto” a la Cólera

“El insulto”, es el producto de un hecho que le sucedió al mismo director, Ziad Doueiri, “En este caso hace unos años un día estaba regando mis plantas, mojé a un obrero, él me insultó y yo me disculpé. Un incidente estúpido. Y en esa disputa salió lo de ‘Ojalá Sharon te mate”.

Así surgió la película entre la disputa entre un cristiano libanés, Toni, y Yasser refugiado palestino, ingeniero que realiza un trabajo, y al ser mojado por el chorro de agua que cae del canalón de la casa de Tony, le dice “pedazo de mierda”.

El uso del significante como insulto apunta al ser del otro, apunta al otro al lugar de lo indecible, allí donde el ser mismo excede las posibilidades de la lengua.” Por eso el insulto, -primera y última palabra del diálogo, según Lacan- es un intento de decir la cosa misma para tratar de circunscribirla como objeto a, y de este modo atrapar al otro, aislarlo y atravesarlo en su ser ahí, en su Dasein, en la mierda que es.”[9]

Las derivas que toma en el film, este insulto, en tanto Tony, el libanés, exige una disculpa que nunca llega, parece que nada lo tranquiliza, y en uno de los intentos de Yasser acompañado de su jefe lo va a ver para resolver este conflicto, una frase letal, un insulto ahora le lanza Tony a Yasser :

“Ojala Sharon[10] los hubiera exterminado a todos”. Este insulto que trae consecuencias, desata una serie de actos violentos, que se extienden y se dirimirán a nivel judicial, terminando toda la sociedad divida a favor y en contra, entre libaneses cristianos y palestinos refugiados, tocando lo más sensible de la historia de medio oriente y hundiendo sus raíces en los que fue el conflicto, palestino israelí y las innumerables guerras.

Entonces el insulto hace reaccionar, un nombre propio puede adquirir el lugar de insulto, y en su fórmula, siguiendo a Miller en el “Banquete…”aparece cuando en el desfallecimiento del Otro como lugar del significante A/ emerge el ser del sujeto como a y surge del fondo de la lengua un significante que intenta atrapar el momento de lo indecible, apunta este epíteto fosilizado a decir lo propio del sujeto y por eso el odio es uno de los caminos al ser.”

Por lo tanto el insulto está ligado a un afecto, se presenta cuando ya no hay palabras, no es posible razonar, y si se da un hecho de injusticia que ataca la dignidad, “uno se sofoca de cólera”, en tanto el sinsentido pasa a comandar y la cólera toma el cuerpo, unos palidecen, otros enrojecen, un deseo de venganza puede despertar un odio frente a la indignidad de un insulto, y será para cada uno afectado en su singularidad, la forma que tomará la cólera.

“Rabia” y “El insulto”, nos conducen para pensar cómo esta pasión de la cólera, produce en cada sujeto desenlaces distintos, frente a las pasiones que subyacen al estallido de una cólera. En el caso de “Rabia”, el personaje José María, sin contar con las posibilidades de una estructura que le permita buscar una salida más digna, sino produciendo un pasaje al acto criminal, se encuentra con su propia muerte, y corroído por el veneno de su odio, y por el veneno de las ratas como una rata más.

Otra salida vemos como posible y es la que se encuentra en las consecuencias que trae “El insulto”.

El personaje Tony en una estructura rígida, por momentos inamovible, sin haber calculado las derivas que tomó este incidente, su esposa le dice “mira hasta donde nos has llevado, por eso que tú nunca puedes dar vuelta la página”. El reconocido y exitoso abogado que asume la defensa de Toni no alcanza a comprender y le pregunta “¿No entiendo qué quiere usted? Y Toni dice: “Quiero que cuando todo esto termine, él diga que es 100 veces peor que Ariel Sharon”, a lo que el abogado le dice que el juicio va a tomar otra dimensión, “no es lo mismo decir, “capullo de mierda” que “ojala Ariel Sharon los hubiera exterminado a todos”.

La posibilidad abierta del juicio, donde se abrirá una vía para la resolución del conflicto desatado, fue permitiendo restablecer el malentendido fundamental, en tanto se quebró la cadena del diálogo cuando el insulto desató la cólera; lo que allí se desnudará para cada uno, dará cuenta de lo traumático, al modo de un secreto para ambos personajes, siendo develado durante el juicio el origen de Toni, nacido en Damour[11]-, y el haber sido expulsados y refugiados por distintos conflictos y conviviendo ahora en un mismo país.

Inmigrante, refugiado, desterrado, exiliado, en tanto hay “un exilio estructural del sujeto del inconsciente, algo que retorna siempre al mismo lugar, no puede exiliarse de sí mismo, eso es lo más real, lo que vuelve al mismo lugar”[12]y todo confluye en tanto “El estatuto del inmigrante cuestiona el círculo de la identidad del sujeto, pero ser un inmigrante es también el estatuto del sujeto en psicoanálisis”[13]en tanto que el sujeto como tal, definido por su lugar en el Otro, es un inmigrante. No definimos su lugar en lo Mismo porque sólo tiene hogar en lo del Otro.

El problema del sujeto precisamente es que ese país extranjero es su país natal, esto para el psicoanálisis; pero puede ser fuente de fuertes pasiones que desatan cóleras, odios raciales, religiosos, y la salida para cada uno, requerirá “una profunda redistribución en la economía de los 3 modos de gozar, esa economía apelando al nudo borromeo, y los 3 registros, el pasaje del tránsito de una pasión a otra, pudiendo salir del odio al amor…”[14] que es posible en tanto que así como el odio desune, el amor une.

NOTAS

  1. https:// https://www.youtube.com/watch?v=O-HVIv-tBQg
  2. https:// https://www.youtube.com/watch?v=KHyI6WZs6XE
  3. https://elpais.com/cultura/2018/03/19/actualidad/1521460096_280516.html
  4. Laurent, E., Los objetos de la pasión, Tres Haches, Bs.As. p.75
  5. Arenas, G., https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5113128.pdf
  6. Lacan, J., Clase 8 del 14 de enero 1959, El Seminario, libro 6, El deseo y su interpretación, Paidós, Bs.As. 2014
  7. Entrevista realizada en la Nel Guayaquil al director de cine S.Cordero. https://nelguayaquil.wordpress.com/2019/06/03/cine-y-psicoanalisis-rabia/
  8. https://www.edicionesgodot.com.ar/content/la-permanencia-en-lo-negativo
  9. Miller, J-A., “Extimidad, Ed. Paidós, pag.105
  10. https://es.wikipedia.org/wiki/Ariel_Shar%C3%B3n
  11. https://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_de_Damour- / https://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=40760
  12. https://zadigespana.wordpress.com/2019/05/04/el-doble-exilio-de-la-verdad/
  13. Miller, J-A., “Extimidad, Ed. Paidós pag.43
  14. S. Zizek http://revistaanfibia.com/ensayo/nunca-tuvimos-lo-inmigrante-nos-robo/
  15. https://ix.enapol.org/wp-content/uploads/2019/04/Anatom%C3%ADa-del-odioamoramiento.html.pdf
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