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Jean ARP | Composición abstracta

La cólera - ¿Una locura?

Diana Ortiz

Me interesé en este tema interrogada por la variabilidad con la que un sujeto puede responder como defensa frente a un real. A propósito de la cólera, me preguntaba será cuestión de matices, grados de acuerdo al tipo de afectación de un sujeto enmarcados como ira, enojo, mal humor o será más bien de intensidad que da más una idea del límite o de un empuje a un infinito que no se puede acotar?, tal relación allí de la cólera como pasión, entendiéndolo por el lado del Otro goce?, Por otro lado, como pensar los montajes en cólera enmarcados en la atribución de “un momento de locura”, argumentados que por el lado de la lógica y la razón se les torna más bien del orden del sin sentido para ese sujeto, entonces de que locura se trata?

En la clínica, escuchamos frecuentemente expresiones diversas referidas a los actos coléricos, como: “perdí la cabeza”, “no sé qué me pasó”, “es como si la rabia se hubiese apoderado de mi”, “lo que hice fue una locura”, resaltando un más allá de un simple enojo, pero también acentuando la interrogación por ese espacio en blanco que atribuyen a una pérdida de la cordura, constituyendo en muchos casos, un antes y un después. Estos dichos dejan entrever un vacío de significación y en la subjetivación que los liberan de su implicación en esa elección de goce.

Entendemos la locura como un concepto transestructural [1] o como refiere Dessal, citando a Pascal, la locura es consustancial a la condición humana[2], distinguiendo, la locura de todo el mundo de la locura de uno solo, es decir dentro del universal del hombre existe la singularidad del psicótico retomada por Miller en la última enseñanza cuando introduce el texto “Todo el mundo es loco”, es decir delirantes. También Bassols lo referencia diciendo no es lo mismo “la locura del sujeto que el sujeto de la locura”[3], dando a este último toda la dignidad dentro del campo de la psicosis.

En este último, encontramos un amplio espectro de la cólera dentro de la clínica de variaciones del humor. En algunos casos, la invasión de goce la podemos observar como respuesta a ciertos momentos de desenganche ante el vacío de significación, por ejemplo, y también como retorno de lo real que mortifica. Laurent en el último congreso en Barcelona aborda el tema, en su conferencia titulada: La disrupción del goce en la psicosis bajo transferencia, y hace una analogía a una referencia de Miller con el termino, disrupción como sinónimo de la efracción que constituye el goce en la homeostasis del cuerpo, fundamento de la repetición del Uno, y cita la referencia, “En los casos en los cuales se tiene acceso por el análisis, su modo de entrada (aquel del goce) es siempre la efracción, es decir no la deducción, la intención o la evolución, sino la ruptura, la disrupción en relación a un orden anterior hecho de la rutina del discurso por el cual se sostienen las significaciones, o de la rutina que se le imagina al cuerpo animal”. La disrupción está tomada ahí en una doble acepción. Es a la vez la efracción primera y también sus réplicas, que en ese momento no cesan de perturbar las diferentes homeostasis o estabilizaciones que el sujeto ha podido establecer como defensas contra la efracción repentina de un goce desconocido por él.[4]

Esta precisión que hace Laurent, me hace pensar la cólera y sus derivados como disrupciones en cuanto a esas rupturas del discurso,S1 en suspensión, propias del vacío de significación y la posibilidad de la efracción, si constituye su defensa frente a un real, constituyendo su programa de goce.

Retomando “ las locuras del sujeto “y esas lagunas de significación momentáneas, hare una pequeña digresión a la primera enseñanza para luego avanzar. Cuando Lacan nos introduce en los fundamentos del inconsciente, nos lleva muy de la mano de Freud, justificando que del inconsciente solo tenemos prueba a través de lo que falla, lo no logrado, es decir, cuando la metáfora o la metonimia en el sujeto muestra un tipo de fisura, de tropiezo, apuntando que los mismos tienen un carácter evanescente, Un S1 queda en suspensión momentáneamente. Tal fuga de sentido nos remite inmediatamente en este caso, a lo que en el afecto prevalece del inconsciente respecto al real en juego. Por otro lado, la fuga de sentido, si bien da cuenta del inconsciente al quedar despegado de la cadena crea un cortocircuito donde la palabra falta al discurso.

La cólera, en el terreno de las pasiones está necesariamente vinculada al significante, y pone en tensión, el goce, el Otro y el cuerpo ya que es un cuerpo a-fectado por un real. En el caso específico de la cólera es quizás uno de los afectos que muestra en forma más tangible de lo que se experimenta tanto en el cuerpo como lo que se manifiesta al exterior, pues tal discordia es un verdadero toque de lo real. En vecindad, el mal humor como pasión del a, tal como lo designa Miller, nos indica que ese real al separarse del significante crea un impasse, no cualquiera. Dicho cortocircuito es porque el significante no llega a absorber al objeto a.

En conjunción, la definición en Aun de lo real, definido como “el misterio del cuerpo que habla, es el misterio del inconsciente”, nos introduce en otro registro del ser, pone el acento en el ser que está allí para gozar. En tal sentido, un cuerpo no se goza sino con la condición de corporizarlo de manera significante, para ello, Miller coloca como ejemplo los celos creado en la niñas cuando el padre golpea a los varones y las niñas lo lamentan sin saberlo, valiendo ésta como una insignia sola, un significante paradójico que no hace cadena y que identifica, “un cuerpo como objeto de goce. “Siendo el resultado de la cólera- la cólera como goce.[5] Podríamos aquí situar un acontecimiento del cuerpo en tanto reminiscencia de la experiencia de goce que se escribió en un parlêtre en su singularidad y también, tomando el término de disrupción, como efracción del Uno que se produce de la elección del modo de goce. El cuerpo, como hemos visto en el recorrido es vehículo de expresión del amor, cólera, odio, entre otras, objeto que generalmente elige el sujeto para exponer sus acuerdos y desacuerdos como medio de goce también en forma pasional. Tales que se puedan manifestar en los usos, castigos, venganzas y excesos.

Del exceso, Medea nos enseña algo de este pasaje, nos muestra una venganza dominada por una pasión furiosa, ira que la arrastra a lo extremo de su acto, atraviesa un límite de lo que se entiende, humano. Extravío como lo resalta Miller y exceso en la ferocidad de una voluntad que no retrocede. ¿Locura de amor?, ¿modalidad erotómana del amor en tanto desconocida para sí misma?.

Para finalizar y poner en contrapunto las variaciones de respuestas que se dan frente a la irrupción de un real, es interesante como su guante al revés pudiera ser ” el humor “. Esta solución como defensa frente al malestar es un tratamiento del goce. Desde Freud, el humor, tiene la virtud de que exacerba la creatividad y tiene un aspecto liberador, en el sentido de su funcionalidad en la acción que burla al superyó como una manera de evitar el sufrimiento. En tal caso, la risa tiene como fondo, que cuando se produce es porque frente a la situación perturbadora, tiene el atributo que coloca cierta distancia subjetiva de aquello que lo afecta, quizás cierta insensibilidad al acontecimiento. Es decir establece la distancia necesaria para pasar de la tragedia a la comedia, tal como lo sitúa Lacan al final de la experiencia analítica.

NOTAS

  1. Briole Guy. http://uqbarwapol.com/locuras-y-soluciones-singulares-por-guy-briole/
  2. Dessal G. http://www.telam.com.ar/notas/201511/126643-todo-el-mundo-es-loco-jacques-alain-miller-segun-gustavo-dessal.html
  3. Basols M. http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1983-60072008000200002
  4. Laurent Eric http://www.revistavirtualia.com/articulos/818/destacado/disrupcion-del-goce-en-las-locuras-bajo-transferencia
  5. http://www.eol.org.ar/template.asp?Sec=publicaciones&SubSec=on_line&File=on_line/jam/curso/2008/09_05_06.html
  6. Miller J-A. Cosas de finura en Psicoanalisis XVI . 2009Jacques-Alain Miller on line
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