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Jean ARP | Composición abstracta

La indignación como índice de un surco nuevo

Felipe Maino

En una entrevista a Doménico Cosenza publicada en El Psicoanálisis N° 32 se hace alusión a un texto de su autoría donde señala que “el campo de la clínica de la civilización está por construir”. En la entrevista misma, Cosenza dirá que se trata de anudar la democracia al deseo, a lo real de la vida, y a la apuesta de decir lo que se quiera a condición de bien decirlo.[1]

Me interesa esta figura de la clínica de la civilización. Así como Lacan hace del campo de la experiencia freudiana un campo marcado por el “surco nuevo” de lo real,[2] y habilita ahí un borde, es posible pensar para el campo de la civilización -en tanto campo abordable por lo analítico- una arquitectura afín a las formas del deseo, afín al registro de lo real, a la ética del bien decir.

En su escrito “La Psiquiatría Inglesa y la Guerra”, Lacan hace un comentario radical de la experiencia trasmitida por psicoanalistas ingleses en el curso de la segunda guerra mundial; radical pues reconoce en esa experiencia una novedad abriéndose sobre el mundo. [3] Esa apertura novedosa, de la que dice trae “un nuevo registro de determinación”, implica un nuevo horizonte que nos proyecta “a la vida pública… en la política”.[4] Precisa que es posible obtener una “fuerza viva” para la intervención, fuerza que no se obtiene de lo que anda sino que de los impasses. Es desde la dificultad que se produce el trabajo, el franqueamiento, siendo legible hacia dónde se encamina “cada caso” de los que participan del proceso.[5] Ética que respeta a cada hombre, a cada estilo y donde el “pie de igualdad” coincide con el esfuerzo de cooperar.[6] No es la homogeneidad horizontal de la masa pues no se distribuye en la relación vertical a un jefe, proponiendo los ingleses la fórmula: “grupo sin jefe”.[7] Lo que organiza esa igualdad es una igualdad ética. El “sentimiento de su dignidad”, entonces, es que cada uno pueda ser leído en su estilo, y la “indignación” la moviliza la desidia ante la iniciativa de los hombres, el no tomar al hombre “por sus obras”.[8] La singularidad, entonces, está en cada hombre de ese enjambre de unos, se podría decir, y no en el único que es el líder para la masa y que operaría como ideal.

Que hay otro régimen para lo colectivo que no es la identificación al padre de la horda es algo que Laurent señala en su artículo “El traumatismo del final de la política de las identidades”;[9] plantea ahí que ya no es desde la identificación sino desde el fantasma y el goce que se produce “otra Massenpsychologie”. ¿Es este el campo de la civilización que muestra su surco nuevo en el filo de la indignación? Laurent parece señalar que sí al presentar lo que llama “comunidades de desconcierto” y “comunidades de goce” como dos tiempos en el fantasma donde los “indignados” viene al lugar del sujeto asentado en su pérdida. Un matiz distinto trae Lacan en la “Psiquiatría Inglesa…”, pues si bien acusa que el peligro del porvenir es, como apunta Laurent, el dejarse manipular por las pasiones, por el superyó y el sacrificio, exime de ser peligroso lo que llama “indocilidad”, ubicando allí el valor de la “objeción de conciencia”.[10]

Estimo que los indóciles, los indignados, traen a la época algo distinto que lo fantasmático. Traen un vector que apunta a lo que Lacan llama “espíritu de grupo”[11] en su escrito, ahí donde el uno no es el uno del derecho a gozar sino el de una causa de discurso que agencia el deseo, lo real de la vida, el bien decir. A ese discurso apuntan los indignados para cavar el surco digno que el amo de turno insiste en borrar.

NOTAS

  1. Cosenza, D. “La Movida Zadig y la transferencia”. El Psicoanálisis. Lo que no se sabe de la transferencia, n° 32, edición de la ELP, Barcelona, Abril 2018, pp. 151 y 155
  2. Lacan, J., Seminario, libro 11, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 2017, p. 133.
  3. Lacan, J. “La psiquiatría inglesa y la guerra”, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012
  4. Ibíd., pp. 123 y 130.
  5. Ibíd. pp. 119 y 121.
  6. Ibíd. p. 123
  7. Ibíd. p. 125
  8. Ibíd. p. 131
  9. Laurent. E. “El traumatismo del final de la política de las identidades” http://factora.nel-amp.org/el-traumatismo-del-final-de-la-politica-de-las-identidades/
  10. Lacan, J. “La psiquiatría inglesa y la guerra”, op. cit., p. 131.

Ibíd., p. 122.

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