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¿Qué produce la experiencia de un cartel: Impedicare o Decolaje?

Por: Raquel Cors Ulloa

“Créaseme: a nadie admitiré para que juguetee en la Causa freudiana, sino seriamente desescuelado-despegado (d’école)”[1].

J. Lacan

El Cartel, órgano base de la Escuela es uno de nuestros dispositivos privilegiados por la ocasión que nos brinda para ir más allá de nuestras propias y mismas ideas. Una especie de “dècolage[2], para despegar-se del confinamiento en un goce solitario que ¡no sirve para nada!

Impedicare

El cartel –si se consiente a su dispositivo–, puede ser también una provocación para no rendirse ante el impedimento. Pues, como es sabido: estar impedido es un síntoma. “Impedicare” –dice Lacan en El seminario 10-, quiere decir “caer en la trampa”. En efecto, un analizante está implicado en su saber-leer esa dimensión de algo que le viene a interferir, a impedir, a dificultar el movimiento de su deseo, ese obstáculo que para cada sujeto es su propia trampa, en la que por sí mismo cae preso.

Si el recorrido del Cartel nos interesa, es porque algunos de sus productos movilizan algo de la fijeza del goce que, en un rasgo del cartelizante, se juega.

Hacer algo

Cuando el deseo de saber nos moviliza a hacer algo, a veces nos encontramos haciendo un cartel. Es así, nos juntamos varios, nos pegamos unos a otros el tiempo que haga falta, y hacemos algo.

Hacer algo, juntarnos varios, no es solo refugiarse o agruparse para razonar con otros; sino para escuchar lo que grita a ser leído por el borde del agujero de saber.

¿Qué hacer con el agujero?

Lacan sugiere algo a propósito del Cartel, cuando dice: “Hagan algo”, pero no nos dice qué hacer, dice “algo”. Y ahí tenemos que vérnosla con una-soledad, que no es la misma que el aislamiento.

El cartel abre una puerta, no un pasaje automático. Hay carteles que funcionan y otros que no… Lo cierto es que cuando esa puerta interior se abre, hay algo del litoral que se juega en lo femenino del Cartel, en tanto es una experiencia no-toda.

Como los erizos…

La experiencia del análisis enseña que, no hay la última palabra a propósito del “Saber”. Lo que hay, es un “vacío de saber”. Entonces, si hay algo que saber, saber-algo quizá, sería –lo digo en condicional–, sería: saber no obturar, ni cerrar, ni confinar ese vacío al mutismo del saber, al silencio de la pulsión, a lo solitario de los dogmatismos del S2 que tienden a segregarse haciéndose bolitas, como los erizos.

Lo cierto es que entre el S1 y el S2 hay una amistad muy fuerte, una amistad que la práctica del psicoanálisis se ha ocupado de investigar en la escucha. Los cálculos de perturbar o quizá mejor “no tocar” esa amistad que hay en el par significante de un sentido a la ficción del mundo de cada uno, uno por uno, puede ser un tema para un Cartel.

Es por esto que en un análisis y en el Cartel, se lee durante bastante tiempo, el trayecto que cada caso Demande. Como dice Lacan en La tercera: “No hay letra sin lalengua”. En efecto, “Lo único que de alguna manera inédita estaría al alcance de la mano es, la letra”.

Un deseo obstinado por conversar

Estoy participando en algunos carteles –creo que 4 en este momento–, y lo que me causa, es su diversidad. La disparidad de comprensión, de lecturas, de enunciación, para cada uno respeto su tema, su rasgo, su pregunta, abre nuevas puertas, temas que nunca son el mismo tema, sino un deseo obstinado por hacer-conversar preguntas desinfladas del Saber.

La experiencia del Cartel, puede ser la ocasión de complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto, –como la figura retórica de un pensamiento que es el oxímoron– una experiencia de 4 sin par, que deseamos saber, no sin un +1 desinflado de ese saber.

Hallazgos y dificultades

Si bien en el Cartel experimentamos momentos de hallazgo cuando surge un punto de capitón, debo decir que es grato celebrar ese momento de cierto saber compartido, y está bien que así sea, es necesario concluir para no darle rienda suelta al pensamiento… que como dice Lacan, es lo más cretinizante.

Cuando se prolonga el “dale que dale” al sentido, es como darle que darle al síntoma, que como el pez que se alimenta, terminará o bien proliferando, o bien ¡reventando!

El Cartel no es fácil, implica un esfuerzo. Un esfuerzo de ir contra algo natural como es: charlar, pensar, identificarse, segregarse, o hacer grupo. Por eso, cuando comenzamos a estar muy cómodos, es señal que llegó el momento de disolverlo y leer los productos.

 Despegue “en” la Escuela

Hay un texto de Lacan que les recomiendo volver a leer, titulado: “Dècolage o despegue de la Escuela”.

Lacan disuelve su Escuela en enero del año 1980, dos meses más tarde, en marzo de ese mismo año, específicamente el 11 de marzo crea la Causa freudiana y “restaura” precisamente en el seno de su Escuela el “órgano de base” que es el Cartel.

Podríamos decir que Lacan, en 1980 retoma la formalización del Cartel propuesto en 1964, momento fundacional de la Escuela.

¿Por qué retomaría en 1980, lo propuesto en 1964?

Cito a Lacan en D’ècolage, del 11 de marzo de 1980[3]

“Sin demora, lanzo la Causa freudiana – y restauro en su favor el órgano de base tomado de la fundación de la Escuela, o sea el cartel, cuya formalización, tomando en cuenta la experiencia, afino.


Primero – Cuatro se eligen, para proseguir un trabajo que debe tener su producto. Aclaro: producto propio de cada uno y no colectivo.


Segundo – La conjunción de los cuatro se efectúa en torno de un Más-Uno que, si bien es cualquiera, debe ser alguien. A su cargo estará velar por los efectos internos de la empresa y provocar su elaboración.


Tercero – Para prevenir el efecto de pegoteo, permutación debe hacerse, en el término fijado de un año, dos como máximo.


Cuarto – Ningún progreso se ha de esperar, salvo el de poner a cielo abierto, periódicamente, tanto los resultados como las crisis del trabajo.


Quinto – El sorteo asegurará la renovación regular de los puntos de referencia creados a fin de vectorializar el conjunto.


La Causa freudiana no es Escuela, sino Campo – donde cada cual tendrá vía libre para demostrar qué hace con el saber que la experiencia deposita”.

Si sabemos que cuando se hace una pregunta es porque se tiene la respuesta. Será cuestión de bien-decir lo que no se trata por la comunicación, sino por el malentendido.

En el punto 5 del “Acto de fundación” del 21 de junio de 1964 a propósito “Del Compromiso en la Escuela”. Lacan –que como sabemos funda tan solo… como siempre estuvo en su relación a la causa psicoanalítica–, dice:

Uno se compromete ahora en la Escuela. (…) El grupo constituido por elección mutua según el Acta de Fundación y que se llamará Cartel, se presenta a mi aceptación con el título del trabajo que cada uno entiende que llevará adelante en él”.

Entonces, si el Cartel es contemporáneo a la Fundación de la Escuela, este órgano base ¡lo es, por no quedarse ahí, inmóvil!

En octubre de 1967 Lacan presenta el “Dispositivo del Pase” dejando caer la función del “analista didacta” en tanto habría la idea de que El analista es el que Sabe, el que representa el 2 del saber, ese dos S2 que cierra, obtura, tapona.

Ese dos… Ya había sido situado en 1956, en “Situación del psicoanálisis y formación del psicoanalista”, cuando Lacan se dirigió a las jerarquías.

Lo cito:

“Vayan. Júntense varios, péguense unos a otros el tiempo que haga falta para hacer algo y disuélvanse después para hacer otra cosa”.[4]

Entonces, habrá que escuchar lo que en cada uno se despega ¡decolaje!

***


· Raquel Cors Ulloa, es psicoanalista miembro de la NEL y la AMP, AME, AE de la Escuela Una (2018-2021), presidente NEL (2021-2023)

[1] Lacan, J., Decolaje o despegue de la Escuela,

https://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=159&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10

[2] D’Écolage condensa en su escritura misma el despegue (dècolage) de un avión y escuela école y su correspondiente homofonía, imposible de reproducir en castellano. 

[3] Ídem, https://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=159&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10

[4] Lacan, El señor A. Lección del 18 de marzo de 1980

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