Robert Delaunay. Texto Pilar Santoyo

Efectos de una formación alegre, efectos de cartel.

Pilar Santoyo[1]

¿Qué alegría encontramos en eso que constituye nuestro trabajo?[2], se pregunta Lacan en “Alocución sobre la psicosis del niño”. Tomo esta pregunta en su posibilidad de articulación con el eje de esta II Jornada de carteles “El saber alegre”, me interesa situar cómo el cartel hace parte de “eso que constituye nuestro trabajo” en la Escuela, y sus efectos de formación, entendiendo estos como el saldo de una experiencia de trabajo con otros que pude precipitar la alegría y el buen encuentro. Siempre de modo contingente.

Lo interesante de la pregunta es que con ella Lacan concluye su intervención, es decir, no nos da ninguna respuesta, más bien, nos deja el camino abierto para la invención, ¿no es acaso con una pregunta con la que solemos iniciar un cartel?, esta pregunta ¿cómo se anuda con la pasión y el saber? En el cartel, ¿trabajamos siempre algo que toca nuestra pasión?

La alegría, como está en el argumento de esta jornada, no se trata del júbilo del registro del espejo, aunque este tipo de alegría tampoco está vetada del trabajo de cartel, es común que se haga presente en el encuentro con otros, pero de lo que se trata es de apuntar a la alegría Lacaniana que está siempre en relación al saber y que “es producto de un trabajo tenaz, como efectos en la existencia y, por tanto, fuera de sentido”[3], destaco “efectos de existencia y fuera de sentido”, que me parece fundamental para situar lo que puede producir el dispositivo del cartel.

La pasión, nos dice Laurent, es una articulación del inconsciente con lo real del goce, un modo de soldadura entre el saber inconsciente y el goce, el saber del inconsciente tomado sobre lo viviente del cuerpo”[4], este lazo entre el saber y el goce y su articulación particular con el cuerpo, me hizo pensar en esa economía de los modos de gozar de la que nos habla Lacan en La tercera, ahí articula tres goces que se conmueven vía la interpretación, a saber: el goce del sentido, el goce fálico y el goce de la vida, por supuesto, es evidente que está hablando en términos de la clínica, sin embargo, me parece una herramienta útil para pensar también el cartel ¿en qué sentido puede el dispositivo de cartel impactar el modo singular de gozar?

“La llamada al trabajo es el toque de Diana para despertar” nos dice Miller en Cinco variaciones…agregaría, despertar la llama del deseo, deseo de saber que se enlaza al Otro que constituye el cartel para cada uno de los que son convocados al trabajo, los efectos de ese trabajo de elaboración o tratamiento del saber pueden, por supuesto, no despertar ninguna llama, un cartel puede funcionar como un grupo de estudio desde una lógica universitaria, contribuir a exacerbar el sentido o pretender una acumulación de saber, se trata aquí “de un saber impotente para poner al significante en resonancia con el goce”, un saber triste desconectado del goce.

¿Qué funciona como operador de corte a la exacerbación del goce del sentido que habita a cada uno?, en el cartel hay la función del más uno que algunos asumen, a partir de su corrimiento de la posición de agentes del saber o sujetos supuesto saber, es que algo más es posible, en mi experiencia en cartel, haber situado al más uno como amo del saber o como aquel que tiene lo que me hace falta en el saber, contribuyó a cierto impase creer que, un cartel, dos cartel, tres cartel sumaban algo o hacían serie, desconociendo que cada uno es una experiencia singular en relación al saber en su articulación con el goce, así pues, los carteles que se concluyen no hacen serie, tal como se espera desde el discurso universitario. Efecto de formación para mí.

Siempre que vuelvo a ese texto de Miller de Cinco variaciones, me parece bellísima la puntuación que hace sobre el más uno, este “no debe agotarse encarnando esa función…le corresponde insertar el efecto de sujeto en el cartel” el más uno no hace la función de completar, se cuenta ahí en el cartel y no hace más función que la de la falta, solo a los psicoanalistas se nos ocurriría sostener que esta lógica contribuye al saber alegre, pero es en el punto en que no es del orden de la impotencia que esta falta nos pone a trabajar.

El efecto de atracción no debe asumirse entonces por el más uno, este sería contrario a la transferencia de trabajo en el cartel, es muy interesante la referencia al enjambre y a las abejas, porque precisamente se subvierte la estructura y funcionamiento del enjambre y el trabajo de cada una, el más uno no se hace notar como notable, no posee la sustancia real de la abeja reina, entonces el efecto de atracción lo dirige al saber, para nosotros, dice Miller, de Freud y de Lacan.

Que cada uno de los que integran un cartel puedan encontrar el rasgo particular que los pone al trabajo, hace parte de este efecto sujeto que introduce el más uno, si ese efecto sujeto es posible, anima y posibilita la elaboración, me parece que hay que pensar aquí como es tocado cada uno de manera íntima y singular.

Me interesa hablar brevemente de un cartel que recientemente concluyó, los efectos de alegre formación como saldo de esa experiencia de trabajo con otros, los leo a partir del momento de mi relación con la Escuela y de una lectura de la Nueva política de juventud, en la que la pregunta por lo joven, los jóvenes y la formación en la Escuela causó un trabajo vivo de producción, no pretendo dar ningún spoiler de los productos de ese cartel, ustedes podrán escucharlos en esta jornada.

Escribí un producto derivado de ese cartel para esta II Jornada de carteles, después de enviarlo recibo invitación para participar en esta plenaria, ¿un trabajo más? Pensé. Ah si, el post cartel. No sin esfuerzo y con cierto vértigo, me dispuse a dar una vuelta más sobre mi elaboración, extraigo algo de ese producto, una pieza suelta: la NPJ permite un trabajo que renueva vía la transferencia de trabajo el deseo de formación, no perder de vista que la transferencia de trabajo instala la dimensión del todos iguales frente al trabajo, dejando las jerarquías en suspenso. Entonces, ni jóvenes, ni viejos, un deseo que apunte a descompletar vivamente los semblantes de saber. Algo de esto, es lo que he intentado dar cuenta al hablarles hoy del cartel.

La política de juventud introduce una alegría en la Escuela porque no solo renueva la presencia de analistas, sino porque nos hace ver que la Escuela ha hecho un cálculo sobre el porvenir[5] y con esta política se apuesta en acto por ese porvenir. ¿Cómo se piensa la formación del analista?, fue una pregunta que insistió en este cartel. Puedo decir que la política de juventud pone en el centro de la relación con la Escuela al análisis y al control, ¿no es acaso esto lo que reorienta nuestro deseo en la formación?

Para finalizar, vuelvo a la pregunta ¿qué alegría encontramos en eso que constituye nuestro trabajo?, considero que es la alegría de la enunciación cuando somos tocados por el significante del psicoanálisis.


[1] Miembro bajo condición de la NEL

[2] Lacan, J.(…). Alocución sobre la psicosis del niño, en Otros escritos. Buenos Aires: Paidós, p. 389.

[3] Argumento de la II Jornada de Carteles de la NEL 2025.

[4] Laurent, E. Los objetos de la pasión

[5] Miller, J.-A (s/f). Comentarios a algunas cuestiones abordadas en la carta precedente. Disponible en: https://wapol.org/es/las_escuelas/TemplateImpresion.asp?intPublicacion=10&intEdicion=7&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=1938&intIdiomaArticulo=1

II Jornadas de Carteles NELcf

El saber alegre, en el cartel

Mesa de apertura

Palabras de presentación II Jornadas Carteles
…Lo lindo de trabajar con alguien…
Una solución invisible

Mesa pleanaria

Efectos de una formación alegre, efectos de cartel.
El  Saber alegre en el Cartel o un Rayo de Sol en Primavera.