Raupos de solo. Pilar Martinez. Texto Carolina Vignoli

El  Saber alegre en el Cartel o un Rayo de Sol en Primavera.

Carolina Vignoli[1]

El síntoma es la política.

Propongo que el Cartel es a la Escuela, lo que el síntoma es al sujeto -Cartelizamos de manera sintomática y la Escuela hace síntoma con el Cartel- y que bajo transferencia o transferencia de trabajo, el pathos se pacifica y se despliega su lado funcionamiento. Si bien siempre queda algo de lo que cojea, el pasaje del drama a la comedia es posible bajo transferencia en un análisis como en un cartel que dura.

¿Qué lugar encarna el cartel en cada sección, en lo múltiple y en el Uno de nuestra Escuela? Cada miembro y asociado podría interrogar su posición cartelizante. ¿Cómo estoy posicionado en relación con mis preguntas de formación? ¿Cómo está mi enunciación? Propongo pensar la formación como un nudo de tres cordeles, más Uno. La posición analizante, cartelizante, practicante, anudados por el cuarto nudo de la Escuela, el deseo de Escuela.

Del astudado al animado

¿Cómo pensar  el saber que obtenemos en un cartel que dura? La formación del analista es infinita: no se termina con un título ni con el fin de análisis. No es el saber del astudado[2], del estudiante asustado por la amenaza del discurso universitario que empuja a repetir el conocimiento para aprobar el curso. Allí el profesor porta un saber enciclopédico y el alumno queda del lado de la ignorancia.

¿Cómo pensar ese saber otro experimentado en psicoanálisis?  Les pido me acompañen con su imaginación por una serie de figuras que les compartiré, que me han servido para pensar el lugar del saber alegre en el cartel… la alegría de encontrarnos con un tibio rayo de sol en primavera que ilumina los ciruelos florecidos. Un chaparrón de verano que empapa y alivia el calor, la brisa del mar en el rostro. Un barrilete[3] que levanta vuelo en las manos de un niño por primera vez. Un relámpago en medio de la noche que ilumina por un instante. ¡Ah, era así! Me cayó la ficha!

La satisfacción de un encuentro inesperado, el goce de la vida que atraviesa el cuerpo en lalengua propia. Un lapsus, un acto fallido, un chiste, atraviesan como un relámpago pero dependen del consentimiento del sujeto, el dejarse tocar por ellos. Así también el hallazgo de una cita que ilumina lo innombrable en la clínica, o encontrar las palabras propias para decir lo que no se sabía cómo. La enunciación es lo opuesto de la IA, es lo dicho a mi manera.

Lacan[4] subraya que no existe la formación del analista, sino que sólo existen formaciones del inconsciente. Sólo mediante la experiencia analítica, esclareciéndolas, es que obtendremos algún efecto de formación. Miller dice que debemos ir “ De la formación a la «trans-formación» Pues “la obtención de una mutación psíquica por formación supone siempre poner a distancia contenidos epistémicos”[5]. ¿Cómo pensar esa mutación en el lazo social entre analistas? El cartel como un modo colectivo de tratamiento de lo grupal, de lo que segrega en cada uno la pequeña diferencia, la ajena, la propia.

En Dirección de la juventud o cómo hacer olas.

En el informe de la Nueva Política de Juventud, C. Alberti anima a acompañar a los jóvenes a acercarse a la Escuela, alentando un trabajo serio y dándoles un marco donde alojarlo. La relación Instituto-Escuela puede sostener ese deseo: Clases, Seminarios, Talleres de Lectura y Carteles se entraman en un tejido según el recorrido de cada uno. El cartel no es siempre punto de partida sino de llegada, para recomenzar.

Localizar una pregunta concernida depende del consentimiento a los interrogantes más íntimos, a lo que lo confronte a cada uno en la práctica, en el control y el propio análisis. C. Alberti  subraya que si bien la NPJ está orientada para quienes ya están en el Campo Freudiano, no debemos olvidar a los que están afuera “ofreciéndoles la posibilidad de un trabajo (…) estimulando iniciativas individuales y consultándoles sobre los temas que les interesen”[6]. Es la orientación de la política de Escuela: hacer lugar a lo más singular, al síntoma.

El Cartel privilegia el recorrido singular, permitiendo llevar así de lejos las propias preguntas como el análisis y la formación no haya llevado. Funciona en bucle, gira en torno a una misma interrogación, con un agujero en el centro, que persiste en el Cartel, el análisis y la práctica. A veces un rayo lo atraviesa -una cita leída por primera vez de otra manera, un concepto captado novedosamente-  ilumina por un instante, y abre una nueva vuelta a la pregunta desde una perspectiva novedosa.

Cómo hacer olas  para causar el interés de los más jóvenes, sin ignorar que el psicoanálisis  subvierte lo que el yo cree saber de sí. El discurso universitario puede  ser tranquilizador, ya que no requiere una mutación subjetiva,  ni confronta con el no quiero saber nada de eso. Lacan dirá que“El saber vale exactamente lo que cuesta, es costoso, porque uno tiene que arriesgar el pellejo”[7].

El saber triste es el que se mantiene en un ideal de completud al que el sujeto no tiene acceso, quedándose encerrado en lo imaginario. Lacan propone un saber-alegre [gay-sçavoir], vinculando goce y  saber. Así, ante  lo imposible de saber,  no hace falta callar, sino hacer un esfuerzo por sostener y hacer pasar por el bien decir un deseo inédito[8].

El lazo social en el Cartel.

Cómo hacer pasar por el Otro de manera liviana, pero que lo toque en cuerpo, manteniendo abierta la pregunta la formación. Eso que atraviesa, percute y  conmueve… ¿cómo pasar de la tragedia a la comedia?

Miller puntualiza el modo de lazo social en el Cartel a la manera del Witz, dice “Cuando dos o tres personas hablan juntas, vayan a saber quién hizo emerger la cosa.  Está el que la dijo, pero también el que se la hizo decir y el que se dio cuenta de que era importante. (…) Es la idea Bourbaki[9]

Lacan en Función y Campo… subraya que  la Agudeza es donde “la intención del individuo es en efecto más manifiestamente rebasada por el hallazgo del sujeto: (…) puesto que no es solo preciso que algo me haya sido extraño[10] en mi hallazgo para que encuentre en él mi placer, sino que es preciso que siga siendo así”[11].

El saber alegre que Lacan ha encarnado[12] en su transmisión. Es ese hallazgo que sorprende al sujeto y le permite deponer las armas del superyó, eso es posible gracias al witz que permite romper con la liviandad de la risa lo que se creyó inamovible por años en una vida, en una experiencia analítica, en un Cartel. Bienvenidos a la puesta en juego de ese saber hallado por cada uno, el que cada quien conquistó con trabajo y alegría.

Bibliografía:


[1] Miembro de la NEL y de la AMP

[2] Lacan, J.: El Seminario, libro 17, El Reverso del Psicoanálisis, pág. 110. Paidós, Bs. As. Año….

[3] Volantín, papalote, cometa, papagayo… dependiendo  lalengua que nos habita.

[4] https://colectivoescucharte.blogspot.com/2016/12/jacques-lacan-jamas-hable-de-formacion.html

[5] Miller, J-A.: Para introducir el efecto-de-formación. Revista Consecuencias: Edición N° 5

Diciembre 2010.

[6] Alberti, Christiane: Informe Nueva Política de la Juventud. París, a 8 de Marzo 2023.

[7] Lacan, J.: Sem 20, pág 117.

[8] Cfr. Wojnaarowski C., Savoir triste et gay-sçavoir | FIPA. https://fipa.causefreudienne.org/savoir-triste-et-gay-scavoir/

[9] Miller, J-A.: https://eolcba.com.ar/wp-content/uploads/2022/01/f-Cinco-variaciones-J.A.-Miller-.pdf

[10] El subrayado es mío.

[11] Lacan, J.: Escritos 1. “Función y Campo de la palabra y el lenguaje” Ed. Siglo XXI. Pág. 262.

[12] Lacan, J.:  Discurso de clausura de las jornadas sobre psicosis infantil (1968): “Todos saben que soy alegre, y hasta travieso, me divierto. Constantemente me sucede, en mis textos, que hago bromas…”

II Jornadas de Carteles NELcf

El saber alegre, en el cartel

Mesa de apertura

Palabras de presentación II Jornadas Carteles
…Lo lindo de trabajar con alguien…
Una solución invisible

Mesa pleanaria

Efectos de una formación alegre, efectos de cartel.
El  Saber alegre en el Cartel o un Rayo de Sol en Primavera.