
El Cartel: un bien preciado, Christiane Alberti
Jornada de Carteles NEL, 1 de noviembre
Introducción
Christiane Alberti
Es para mí un gran placer participar en esta primera Jornada de carteles.
Es para mí también una gran alegría, ya que es el encuentro aparentemente de dos temporalidades: una primera vez, la Primera Jornada de carteles de la NEL, y una práctica que ya es antigua, clásica, en las Escuelas que reconoce la AMP. El cartel es el órgano base de las Escuelas.
Entonces, es necesario hacer un trayecto para ver el cartel con los ojos de hoy, como si lo redescubriésemos con ojos y oídos nuevos. Quisiera decirles por qué el cartel se presenta para mí en esta mañana, con una cierta frescura que me da placer. Y el placer, en los tiempos que corren, no es algo que pueda descuidarse.
El cartel es un instrumento para la lectura, para el estudio y para la investigación de los textos de Freud, de Lacan, de JAM. Es una verdadera apertura para las nuevas generaciones que poco conocen los textos de Freud, a veces los de Lacan, pero también es un relanzamiento del trabajo para los más experimentados: releer a Freud como si «no supiéramos nada», tal como Freud mismo nos lo recomienda en Las lecciones introductorias.
Cuando releemos a Freud, notamos su actualidad interrogándonos a la vez sobre el momento de su descubrimiento: es a partir de sus propios sueños, que dialoga con la ciencia de su época y avanza hacia el siglo sobre pequeños detalles de la vida cotidiana: El psicoanálisis está así ligado al deseo originario de Freud, que es también la forma primera del deseo del analista. Sobre todo, esto nos lleva a reflexionar sobre la transmisión del psicoanálisis hoy. Freud tocó su época con el relato de sus sueños. Entonces ¿cómo difundimos hoy el discurso analítico? ¿Cómo se propaga? ¿Cómo toca a alguien que nunca ha oído hablar del psicoanálisis?
Leer a Lacan, porque Lacan se lee siempre en presente. ¿Por qué? Porque Lacan enseñó hasta el final de su vida, no para entregar una doctrina, ni un dogma, sino para dar una orientación en la clínica y en la práctica. Es claro que el impacto, el entusiasmo que despertaron sus palabras perdura hasta hoy. Es una enseñanza que guarda toda su actualidad: después de décadas, leemos los textos de Lacan como textos de hoy, ¡lo cual es único!
Entonces ¡Hoy más que nunca, el cartel es una herramienta al servicio de la difusión del psicoanálisis!
¿Por qué? Sencillamente porque en un cártel el saber aún no está allí. Cada uno busca, investiga e intenta avanzar en relación a una pregunta. Es un trabajo en progreso, una elaboración paso a paso, de una sesión a otra.
¿Y cómo se hace este trabajo? Simplemente hablando, intercambiamos nuestro trabajo con otros hablando. Esto no es obvio.
Domina el espíritu de conversación: el saber circula de Luis a María, de María a otros, etc. Decir que el saber circula significa que no se estanca, que no se fija, que permanece vivo.
El trabajo de investigación en el cartel: es en mi opinión, de lo más novedoso. Jóvenes y menos jóvenes pueden trabajar juntos sobre una cuestión determinada relacionada con el tema del cartel. Es un tiempo limitado que precipita la elaboración y sobre todo que nos pone en contacto con el trabajo de una Escuela. Nos ofrece lazos de trabajo más allá de una jerarquía: una brisa fresca propicia a la elaboración. Cada uno participa a su manera, jóvenes y menos jóvenes, lectores jóvenes y experimentados.
¿No es único hoy poder trabajar en un grupo pequeño, en un lazo de confianza, donde la palabra tiene un valor incalculable?
En una época en la que la palabra es instrumentalizada ¿no es el bien más preciado?
