1.-Burocratizacion del deseo de Escuela
A lo largo de las reuniones en el Cartel me insistía, a partir del trabajo sobre lo analítico de la Nueva Política de Juventud, dos cuestiones de lo que se desprendía del deseo de Escuela. Por un lado, la tensión entre lo institucional y la Escuela y en ello la lectura de una burocratización en la admisión sobre la cuestión del deseo de Escuela. Por otro lado, la Nueva Política de Juventud como interpretación a estar dormidos en una burocratización de la admisión y ¿porque no pensar en otros dispositivos de Escuela, también? La pregunta por qué y para qué la Escuela emergía una vez más, como así la pregunta por la admisión y su anudamiento al pase, que ha sido, diría un programa de investigación, leído après coup.
Entonces, ¿qué lugar para el deseo de Escuela? ¿cómo ser leído, entonces, cada candidato para la homologación desde lo analítico, sin caer en la burocratización de criterios a cumplir, al modo de “¿estamos preparados para cumplir con ser los mejores quien se presenten”?. ¿Qué se entiende, hoy de ello?
De esta forma ¿qué lugar para el trabajo allí de una formación sin programa, agujereada en la que cada analista apuesta y emprende como lo analítico en el real juego? y como los criterios burocratizados han tomado una envoltura formal sintomática en la admisión. Pero que hoy podemos hacer la lectura de un saber no sabido para la admisión y sus criterios y allí porque no decirlo, emerge un saber alegre como producto de este fracasar mejor. Es lo que me ha producido este tiempo de trabajo inmersa en este Cartel, en las preguntas surgidas y nadando sobre una elaboración posible que me provoca a seguir…
2.-Reinventar la Ad-misión: por un deseo joven.
Reinventar la Ad-misión, por el por-venir del Psicoanálisis con “un deseo nunca en reposo,”[1] agregaría “joven”.
Miller nos despierta, señalando, “en mi opinión, el fenómeno de envejecimiento que lamentamos se debe al mantenimiento de criterios de entrada hechos a medida por los analistas viejos. Estos criterios, que demandan muchos textos escritos, todo un recorrido, claramente están hechos a medida para practicantes a partir de los 50 años. Cualesquiera sean los méritos de las Escuelas, no se puede seguir así, sin rejuvenecerlas. (…) La nueva política de juventud tiene como objetivo recuperar el tiempo perdido”.[2] A lo que agregaría con una lectura de la política de Juventud en un anudamiento moebiano entre el eje cronológico y lógico.
Así, si la Escuela es un medio y el fin es el Psicoanálisis ¿qué lugar el deseo de Escuela y lo que posibilita bordear un vacío, un agujero en el saber respecto a la pregunta sobre qué es un analista?
La cuestión será como bordear ese no saber, qué leer en lo que se escucha de las solicitudes de admisión respecto del consentimiento-decisión-autorización-acto. En tanto, en la demanda misma que se hace para la admisión a la Escuela, se pone en juego el hacer pasar ese consentimiento. Se pone en juego en mi lectura el pase también ahí. Es decir, en la admisión es cómo se hace pasar ese deseo de Escuela en el consentimiento, en la autorización que da cuenta de la decisión y como eso en acto se transmite. El acto, es hacer pasar ese deseo de escuela y como efecto-producto, un sí, la homologación como Miembro. Así la perspectiva de orientación por la Clínica del final del análisis y el pase está desde la admisión, como así lo está desde la entrada del análisis, como una orientación. Otra cosa, es quién decide hacer el acto de presentarse al Pase.
3.- El producto: ¿un saber alegre?
Deseo de cartelizarse es un modo de habitar la Escuela como tratamiento al deseo de saber, deseo de Escuela y de formación en el que el deseo de saber se sostiene sobre la inconsistencia del mismo y que Lacan lo elucida de forma provocadora: «el saber vale exactamente lo que cuesta, es costoso (beau-cout) porque uno tiene que arriesgar el pellejo, porque resulta difícil, menos adquirirlo que gozarlo.”[3]
Transmitir la singularidad de la práctica y sus impasses posibilita captarse en la falla donde hay un agujero en el saber, al igual que el Cartel, que es también donde se pone lo real de la formación del analista en juego.
Deseo de análisis, deseo de Escuela y consentir a la docta ignorancia van juntos, pues si hay deseo de análisis hay deseo del analista, hay deseo de Escuela y su implicación en un habitar-la.
Así para finalizar Miller nos transmite que en el gay saber no se trata de descubrir un saber, sino, de poder ser felices a condición de construirlo e inventarlo[4] y por ello la apuesta a que no se detenga en la Escuela el saber alegre como producto en lo no sabido del fracaso de un saber todo.
[1] ELP, “EL PRINCIPIO DEL CONTROL EN LA ESCUELA “. Documento elaborado por el Comité de Acción 7 de octubre de 2000. En https://elp.org.es/wp-content/uploads/2019/07/CONVXII-el-principio-del-control-en-la-escuela-1.pdf
[2] Miller, J.-A. Reinventar la Escuela, Grama, Buenos Aires, 2024, p.23
[3] Lacan, J., El seminario, libro 20, Aún, Paidos, Bs. As., 1991, p. 117
[4] Miller, J.-A., Extimidad, Paidos, Bs.As., 2010, p. 462.
II Jornadas de Carteles NELcf
El saber alegre, en el cartel
Mesa de apertura
Mesa pleanaria
Mesas
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