- El momento de la experiencia en la Escuela
La vacilación de una pregunta sobre dos estructuras fue lo que me rasgó: ¿locura histérica, psicosis ordinaria? La coma divide una diferencia que buscaba encontrar y que, de algún modo, me sirvió como brújula en la práctica clínica. La novedad de este recorrido comenzó con la sorpresa del primer encuentro, que se presentó como un desafío, especialmente por enfrentarme al no-saber acerca de mi propia división sobre la psicosis ordinaria. Los primeros trazos alrededor de la pregunta ¿cómo se investiga en psicoanálisis?[1] fueron en una soledad que se sostuvo con otros.
Revisar las interrogantes sobre la época en conjunto con los autores, las viñetas clínicas y las discusiones, se renovó en cada encuentro con preguntas: ¿cómo afecta el declive del orden simbólico en las clasificaciones estructurales?, ¿de qué manera afecta a la subjetividad contemporánea?, ¿cómo impactan los cambios culturales en la juntura más íntima del sentimiento de la vida del sujeto?[2]. También se hizo presente el hecho de que las categorías binarias se encuentren hoy en entredicho.
Situó esta experiencia como una exigencia de trabajo nueva, donde lo que cada una elaboraba en solitario se ponía a disposición en cada encuentro. Como señala Paola Cornú, se generó un lazo de trabajo entre lo Uno y lo múltiple de la Escuela[3], cada una en un momento de formación distinto. En particular, esta noticia se me presentó como la posibilidad de pensar los casos desde una perspectiva diferente a la del discurso universitario. Ello permitió bordear el saber con prudencia, y a la vez, despertó un deseo de saber más sobre el dispositivo y sobre quien lo convoca.
- Las condiciones de posibilidad de la psicosis ordinaria
El recorrido fue complejo especialmente por el tema: la psicosis ordinaria. Las condiciones de posibilidad de esta categoría epistémica, – que más que una categoría es una definición a posteriori[4] que debe construirse desde la experiencia– remiten a una sociedad en devenir constante, en una época signada por la evaporación del orden simbólico y la caída de los referentes que orientaron el lazo, sumado a la aparición de nuevos conceptos que intentan nombrar lo que escapa a las categorías binarias, incidiendo en la conformación de la subjetividad.
La emergencia de lo no binario es una muestra de que los sujetos buscan otros caminos para orientarse,[5] acompañados de una crítica marcada a las separaciones duales que la tradición estableció como estructura del conocimiento. El hecho de que la función paterna no quiera ser ocupada, junto con la dificultad para establecer una ley, impacta en las formas de conformar el lazo. Aparecen nuevas formas de vincularse al Otro mediante un dispositivo móvil, en algunos casos como sustitución de una regulación que no llegó a tiempo.
El avance de la tecnología permite que tengamos noticias inmediatas de situaciones que antes permanecían veladas por la ausencia de conectividad. Hoy observamos sin restricción los embates de guerras, asesinatos o detenciones. Los discursos predominantes son los que cuestionan los límites fijados por el binarismo.
- El rasgo o una preocupación constante
El rasgo, que decidí definir como una preocupación constante emergida de una pregunta que, de algún modo, advino. A veces algo incómoda e iterativa, esperando que en algún punto acabara pronto. Significó un anudamiento impensado al Cartel como dispositivo que animaba y, a la vez, ensombrecía mi recorrido. Sobre esto último, fue la imposibilidad de ser analista lo que, en un inicio, encendió mi deseo al mismo tiempo que lo apagaba, cuando me enfrentaba a los impasses, para solo más tarde caer en la cuenta de que de eso se trataba: de reconocer esos callejones sin salida[6].
Predominó entonces la orientación sobre el quehacer en la práctica clínica, siguiendo el modo que me animaba en el trayecto: guiarme por una pregunta. ¿Cómo escuchar esos signos discretos que permiten inclinarse hacia una u otra estructura? La respuesta no era lo importante, sino la complejidad misma que avanzaba hacia un anudamiento en el deseo de saber sobre lo inacabado que impacta al cuerpo.
Vislumbré un recorrido que se fijó en un deseo que insistía y que, por la experiencia del Cartel, se transformó: de una preocupación a una causa. Decidí avivarlo en los encuentros con los otros, procurando mantener abierta una interrogante sin respuesta: ¿qué me impulsa hoy a sostener un deseo que insiste en la imposibilidad?
[1] Cárdenas, M.H., “Que es investigar en psicoanálisis?, https://mailchi.mp/856fc4fff20b/lanzamiento-del-ines-news
[2] Miller, J.A., “El efecto retorno sobre la psicosis ordinaria”, Consecuencias, 15, CICBA, Buenos Aires, mayo 2015.
[3] Cornú, P., “La experiencia de la práctica del Cartel”, Bitácora Lacaniana, 7, Buenos Aires, octubre 2018, 219-221.
[4] Miller, J.A., “El efecto retorno sobre la psicosis ordinaria”, Consecuencias, 15, CICBA, Buenos Aires, mayo 2015.
[5] Shanahan, F.C., “El cuerpo en la histeria y en la psicosis ordinaria”
[6] Lacan, J. “Acto de fundación”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012.
II Jornadas de Carteles NELcf
El saber alegre, en el cartel
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Mesa plenaria
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