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Presentado en: El saber alegre, en el cartel

Del corte en lo visto y la escritura

Ana Victoria Saldarriaga

Este último producto del cartel pretende esclarecer en algo los efectos de los cortes intra-sesión de los que hablé en el primer producto, presentado en Lima. Los introduje en las sesiones si algún impase o referencia a la mirada lo requería. Cuando el trabajo vía internet se hace sin cámara, ya hay, a mi juicio, un primer corte análogo al operado por el diván en la presencia. Un segundo corte, me hizo pensar que se operaba entonces un doble corte. ¿Cómo entenderlo?

Las ausencias momentáneas del consultorio, de la conexión a internet o de la cámara, funcionan como cortes que afectan directamente los objetos a puestos en juego en la sesión analítica. En primer lugar, a la mirada, porque, aunque ya esté fuera de la interlocución analítica (sea por el diván o la conexión sin cámara), vuelve a perderse en el corte del internet o en la ausencia momentánea del consultorio. La diferencia con la primera supresión de la mirada es que, en esta segunda, se cierra también la oreja del analista y el sujeto no tiene más que abrir la oreja para su propia voz. La voz, a favor del sujeto, es entonces el segundo y decisivo objeto a afectado por el corte doble.

En el Seminario 16 Lacan aporta una definición de la mirada que me permitió reflexionar un poco sobre ese doble corte. Lo cito[1]: “El sujeto es quien borra la huella transformándola en mirada, que debe entenderse como hendidura, vislumbre. De ese modo aborda el sujeto lo que ocurre con el otro que dejó la huella, que pasó por allí, que está más allá”.

“El otro que dejó la huella” me remite al episodio de Robinson Crusoe cuando encuentra la huella de un pie[2]. Cito el episodio de la novela para apreciar mejor los movimientos de su mirada e intentar comprender a qué se refiere Lacan en esta ocasión respecto a Robinson[3]:  

Quedé estupefacto, como herido por un rayo o como si hubiera visto un fantasma. Escuché, miré en torno. No oí nada, no vi nada. Subí a un punto elevado para poder ver hasta más lejos. Anduve arriba y debajo de la playa, en vano, pues no encontré más que aquella única huella.

Volví a examinarla para ver si había otras y comprobar que no era producto de mi imaginación, pero no había lugar a dudas, era la huella exacta de un pie, desde los dedos al talón. Ignoraba cómo podía estar allí no lo comprendía.

Después del primer impacto del instante de la mirada: “quedé como herido por un rayo”, Robinson borra la huella transformándola en mirada, cuando dice: “Escuché, miré en torno. No oí nada, no vi nada.” Y cuando mira desde lo alto a otra parte para asegurarse de lo que ha visto. Es el momento en que su mirada se hace “hendidura y vislumbre” para tratar de encontrar ese otro que dejó así constancia de su existencia. El resultado es la seguridad de lo que ha visto: “la huella exacta de un pie”; seguridad que sella con la pregunta: “Ignoraba cómo podía estar allí no lo comprendía”.

Viene, entonces el segundo corte en su mirada, cuando se refugia en la cabaña por 3 días, lleno de miedo y confusión para intentar comprender. Ese tiempo de espera le deparará otros encuentros. Así ocurre en las sesiones después del segundo corte, pues, en general, su resultado lleva a un punto de goce respecto a alguno de los objetos a, bien sea a través de un recuerdo de infancia, de una situación actual o directamente.

Páginas más adelante, Lacan vincula la mirada y la escritura a través de esa posibilidad del “corte en lo visto”[4]:

No es casual si la escritura se afirma en la cima de nuestra actualidad. Lo único que puede dar su estatuto correcto a una gramatología es la relación de la escritura con la mirada como objeto, la mirada en toda la ambigüedad que hace poco marqué a propósito de la relación con la huella, lo entrevisto y, para decirlo todo, el corte en lo visto, la cosa que despunta más allá de lo visto”.

Entiendo que el corte en lo visto, implica entonces “la cosa que despunta más allá de lo visto”, como lo vimos en Robinson. Estimo que es justo lo que ocurre con el doble corte dentro de la sesión: tiene el efecto de traer “esa cosa que despunta más allá de lo visto” a partir del corte de la mirada. El corte no implica ceguera, sino vislumbre, entrevisto, pues justamente trae una nueva luz, una nueva presencia a la asociación libre que se había detenido allí cuando el camino o la mirada se cerraba en el impase al mismo tiempo que la voz y la palabra se detenían. 


[1] Lacan, Seminario 16, p. 285.

[2] Lacan, Seminario 3, p. 238.

[3] Defoe, D. Robinson Crusoe. Cap. XVI.

[4] Lacan, Seminario 16, Ibíd, p. 287.

Jornada en que se presentó

II Jornadas de Carteles NELcf

El saber alegre, en el cartel

Mesa de apertura

Palabras de presentación II Jornadas Carteles
…Lo lindo de trabajar con alguien…
Una solución invisible

Mesa plenaria

Efectos de una formación alegre, efectos de cartel.
El  Saber alegre en el Cartel o un Rayo de Sol en Primavera.
Datos del cartel
Estado:

Título:

Corte e interpretación en tiempos actuales

Fecha de inicio: 22 abril 2023
Temática: Clínica
Modalidad: Tradicional (4 + 1)
Integrantes

más-uno

Nombre: Ana Victoria
Saldarriaga
Rasgo: Función del corte intrasección presencial o vía internet
Escuela a la que pertenece: NELcf
Lugar/Sección: Medellín

cartelizantes

Nombre: Adriana
Pérez Fournier
Rasgo: El enigma de la interpretación
Escuela a la que pertenece:
Sección: Guayaquil
Nombre: Gabriel
Roel
Rasgo: Lo Descartes no quita lo Espinoza
Escuela a la que pertenece:
Sección: Ciudad de México
Nombre: Tania
Aramburo
Rasgo: ¿Cómo se interpreta en los modos actuales en los que se presentan los síntomas hoy?
Escuela a la que pertenece:
Sección: La Paz
Nombre: Gaby
Tambo
Rasgo: La negación del analizante ante la interpretación
Escuela a la que pertenece:
Sección: Guayaquil
Producto publicado en la edición a-ritmo propio
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Adriana Pérez Fournier
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