Empiezo con la pregunta que para mí estaba sobre la base de las conversaciones en el cartel, pero quizás es una pregunta operativa cada tanto en otros espacios: ¿qué es una Escuela de Psicoanálisis de orientación lacaniana?, ¿para qué sirve? y ¿qué la distingue como institución?
El invento de Lacan se funda en oposición a un discurso de poder y burocracia de la IPA. Es así que la historia, si no es solo relato, si se hace una lectura de esta, muestra una lógica que puede no ser antigua. Y con ello me refiero a la Nueva Política de Juventud que interpreta la Escuela, cuando los funcionamientos se vuelven automaton y uno se defiende de los principios. La Escuela como institución corre el riesgo de burocratizarse; puede escabullirse si uno no la cuestiona, al haber un real en juego siempre presente. La buena pregunta que también atravesó el cartel fue: ¿de qué real se trata?.
Entonces, no hay Escuela sin institución, y es la Escuela la que agujerea la institución. Lo analítico en lo institucional. “Es allí que debemos ser un poco locos y decirnos: ¿cómo hacer para ser cada vez más analíticos?”[1]
Una Escuela constituida en relación a un agujero y alrededor de un “no saber qué es el analista”; y es en ese punto donde me planteo la pregunta por la autorización, que está enmarcada en mi experiencia de Escuela como Miembro bajo condiciones.
Lacan en la Nota Italiana dice: “El analista no se autoriza sino por sí mismo, eso va de suyo..Aquello por lo que tiene que velar es que, para autorizarse por sí mismo, no haya sino analista”.[2]
Es una orientación muy importante, pero implica trabajo subjetivarla, ya que a pesar de que no se sabe qué es un analista, se requiere de que haya uno para autorizarse. Pienso que sin esa condición se producen imposturas.
No se puede ser analista por identificación, ya que no hay una identidad del analista, “Lacan no dice que alguien se transforma en Analista de la Escuela porque enseña mucho, porque publica mucho, porque tiene muchos amigos (…). No es haciendo la pequeña política como alguien se transforma en Analista de la Escuela, sino haciendo su análisis”. [3] Por lo tanto, no es una profesión, ni un reconocimiento o aval de un Otro. Entonces, “ser analista no es más que trabajar para devenir”[4]. Un devenir sin ser, el cual creo que la Nueva Política de Juventud aloja y acompaña.
Agrego que no se puede devenir analista sin la experiencia de Escuela, no la experiencia en la Escuela o la experiencia de sus miembros, sino la experiencia de Escuela. ¿Qué es una experiencia de Escuela? ¿Cuál es su especificidad a diferencia de un grupo? Señalaré dos puntos: el estatuto de la experiencia y la relación al saber.
Sobre la experiencia: es uno por uno, no en masa y movida por la transferencia, “La Escuela es un hecho de transferencia (…) Lacan indicaba muy claramente que quería que el reclutamiento se haga sobre la base de la relación de cada uno con su inconsciente”[5], y es por ello que define al AE a partir de la propia experiencia analítica.
“Miller propone que la Escuela prolongue el análisis en aquello que permite la producción de un saber, un saber explícito, estando entonces la tensión entre la posición del saber supuesto y la del saber explícito que se espera de la Escuela.”.[6]
El estatuto del saber está en la base de la experiencia analítica y la experiencia de Escuela. No es cualquier saber, no es conocimiento: es un saber supuesto propio del análisis y un saber explícito que se produce en la experiencia de Escuela, a partir del movimiento del “deseo de ser analista al deseo del analista”[7], que por ello mismo consiente a la transferencia de trabajo como causa. Un trabajo que no es para sí mismo, que no encarna al sujeto supuesto saber, sino que implica volverse desecho, poner el cuerpo y pagar con la libra de carne.
Finalizo con la Nota italiana nuevamente “No hay analista si ese deseo no le adviene, es decir que ya por ello él sea el desecho de la susodicha (humanidad)”.[8] Así, el acto de autorizarse está sobre la base de un deseo de ocupar, vez por vez, el lugar de objeto, no sin la experiencia de Escuela.
[1] Jacques-Alain Miller, La doctrina secreta de Lacan sobre la Escuela, resumen de Catherine Bonningue de la intervención del 18 de marzo de 2000, documento PDF.
[2] Jacques Lacan, La nota italiana, en Otros escritos (Buenos Aires: Paidós, 2012), 309–315.
[3] Jacques-Alain Miller, La escuela de Lacan, Lección XII de El banquete de los analistas. Buenos Aires: Paidós, 2000.
[4]Jacques-Alain Miller, “Cómo se deviene psicoanalista en los inicios del siglo XXI,” intervención publicada en La lettre mensuelle, n.º 279 (junio de 2009), Boletín mensual de la École de la Cause freudienne, documento PDF.
[5] Jacques-Alain Miller, La doctrina secreta de Lacan sobre la Escuela, resumen de Catherine Bonningue de la intervención del 18 de marzo de 2000, documento PDF.
[6] Ibid.
[7] Jacques-Alain Miller, “Cómo se deviene psicoanalista en los inicios del siglo XXI,” intervención publicada en La lettre mensuelle, n.º 279 (junio de 2009), Boletín mensual de la École de la Cause freudienne, documento PDF.
[8] Jacques Lacan, La nota italiana, en Otros escritos (Buenos Aires: Paidós, 2012), 309–315.
II Jornadas de Carteles NELcf
El saber alegre, en el cartel
Mesa de apertura
Mesa plenaria
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