¿Qué es un discurso?
Me convocan a formar parte de un cartel desempeñando la función de más uno, el rasgo del cartel es El Discurso Psicoanalítico, tres más uno, el más uno, es parte del cartel pero no está en el cartel, y pienso nuevamente como ¡Los tres mosqueteros! Acepto, les digo sí y habrá que esperar a ver si se establece la transferencia de trabajo en el cartel ¿Y cuál es mi transferencia de trabajo? Al parecer ésta va en la misma línea que la de mi asociación a la NEL, realizar un trabajo de formación en la Escuela (con mayúscula), es hacer funcionar el dispositivo del cartel en la formación dentro de la Escuela. Nunca he sido un buen más uno; dejo al libre albedrio la elección del rasgo, las reuniones, la bibliografía, la asistencia lo único que hago es trabajar sobre eso que se busca y tal vez se logre transmitir algo de un deseo, pero aun así trabajamos un poco más de dos años, seguramente hay un deseo que sostener.
Paul Ricoeur nos dice: Un discurso es, la organización de la comunicación, principalmente del lenguaje, específica de las relaciones del sujeto con los significantes, y con el objeto, los cuales son determinantes para el sujeto y reglan las formas de lazo social.
Podríamos pensar que hablar del discurso en Lacan está simplemente reducido a los seminarios XVI “De un Otro al otro” y XVII “El Reverso del Psicoanálisis” (1968- 1969 y 1969-1970 correspondientemente) y que la posición del sujeto en el discurso analítico queda en el lugar de la producción e inscribe al objeto a en el lugar dominante, ya no se separa más al sujeto $ y al objeto a, esto sería asegurar que el analista “garantizaría” el encuentro del sujeto $ con el objeto a. Al parecer es lo que la época exige: “Dame todo el goce posible”, “Satisface todos mis deseos”, lo anterior nos deja en lo que posteriormente Lacan llamará el semidiscurso capitalista.
Para esta exposición se me presentó la importancia del lugar desde donde se sitúa el sujeto $ en el discurso, y el lugar del otro. El discurso hace el lazo social. El alcance de una palabra depende del lugar del discurso en donde se inscribe. Pensar todo esto desde el lenguaje y el sujeto. ¿Desde dónde se enuncia? ¿Cuál es el lugar de enunciación de un discurso?
Enunciado, enunciación, enunciar. En el diccionario de la RAE se tiene: Enunciado.- Secuencia finita de palabras delimitadas por pausas muy marcadas, que puede estar constituida por una o varias oraciones. Enunciación.- Acción y efecto de enunciar. Enunciar.- Expresar brevemente una idea. Exponer el conjunto de datos de un problema. Se dirá que existe enunciación cada vez que se emite un conjunto de signos. Cada una de esas articulaciones posee su individualidad espaciotemporal. Dos personas pueden decir a la vez la misma cosa, y como son dos habrá dos enunciaciones distintas. Un único sujeto puede repetir varias veces la misma frase, y habrá otras tantas enunciaciones distintas en el tiempo. La enunciación es un acontecimiento irrepetible; posee una singularidad situada y fechada irreductible. Esta singularidad, sin embargo, deja pasar cierto número de constantes: gramaticales, semánticas, lógicas, por las cuales, neutralizando el momento de la enunciación y las coordenadas que la individualizan, se puede reconocer la forma general de una frase, de una significación, de una proposición. El tiempo y el lugar de la enunciación, el soporte material que utiliza se vuelven entonces indiferentes, al menos en una gran parte, y lo que se destaca es una forma indefinidamente repetible y puede dar lugar a las enunciaciones más dispersas. Ahora bien, el enunciado mismo no puede estar reducido al puro acontecimiento de la enunciación; porque, a pesar de su materialidad, puede ser repetido: no será fácil decir que una misma frase pronunciada por dos personas, aunque en circunstancias un tanto diferentes, no constituye más que un enunciado. Y sin embargo, no se reduce a una forma gramatical o lógica en la medida en que, más en ella y de un modo diferente, es sensible a diferencias de materia, de sustancia, de tiempo y de lugar. ¿Cuál es, pues, esa materialidad propia del enunciado y que autoriza ciertos tipos singulares de repetición? ¿Cómo se puede hablar del mismo enunciado, tratándose de varias enunciaciones distintas, cuando se debe hablar de varias enunciados allí donde se pueden reconocer formas, estructuras, reglas de construcción, intenciones idénticas? ¿Cuál es, pues, ese régimen de materialidad repetible característico del enunciado? EI enunciado no se identifica a un fragmento de materia; pero su identidad varia con un régimen complejo de instituciones materiales. EI régimen de materialidad al cual obedecen necesariamente los enunciados es, pues, del orden de la institución más que de la localización espacio-temporal: define posibilidades de reinscripción y de transcripción (pero también de umbrales y de límites) más que individualidades limitadas y perecederas.
La identidad de un enunciado está sometida a un segundo conjunto de condiciones y de límites: los cuales le son impuestos por el conjunto de los demás enunciados en medio dentro de los figura, por el dominio sobre el que se le puede utilizar o aplicar, por el papel o las funciones ha de desempeñar.
El enunciar produce el efecto más radical de la singularidad, ya que, debido a las condiciones de enunciación de un enunciado siempre son diferentes, el sujeto que enuncia nunca es el mismo, y por lo tanto la significación cambia así mismo al variar las condiciones de enunciación. La procedencia nos muestra la complejidad, la diversidad, el sentido se produce en la contingencia espacio tiempo y en la relación de fuerzas de los seres vivos sostenidos en un cuerpo. Los seres humanos encarnados en un cuerpo, no somos cuerpo, habitamos uno marcado, cifrado, ordenado, clasificado, pero la singularidad de nuestra existencia marcará en el enunciado, en la enunciación, el instante de enunciar de la existencia del sujeto.
Dado lo anterior se puede pensar que el enunciado es la red de cadenas significantes y si pensamos en Freud en donde el inconsciente era un lugar de representaciones, de huellas mnémicas investidas de energía en el discurso del paciente, apareciendo lo real en la repetición y en el trauma; lo real es lo que hace hiancia contingente. Los discursos son enunciados, comandados por lo real. Esto se verifica en la resistencia del yo sobre el discurso, la repetición se hará interminable a menos de hacer una interpretación psicoanalítica, esto queda más claro si vemos que todo discurso presentara lo imposible de la relación sexual, el significante es el soporte material de una función, siendo esta la de oposición, de algo que sólo tiene valor como diferencia, esto se debe a que los significantes nos remiten a la diferencia de los lugares asignados por el símbolo y la función fálica, la diferencia. Así a partir del orden fálico constitutivo del sujeto y de su relación de este con el lenguaje, especificará los significantes con el objeto a, lo que determinara el lazo social, y el discurso establece la relación de las estructuras. El discurso se organiza a partir de un modo de goce. En términos freudianos, son nuestros modos de satisfacción los organizadores del discurso. El discurso es el único modo de abordar el goce buscado y únicamente a partir de este se establece el lazo social. Finalmente Lacan formaliza esto y habla de cuatro discursos: el del amo, el universitario, el histérico y el analítico.
Mientras tanto, morir de vergüenza es el único afecto de la muerte que merece. Avergonzarse por no morir de vergüenza. . Lacan. Seminario XVII El Reverso del Psicoanálisis; Clase 17 de junio 1970.
