Cartel: Casuística de Toxicomanías y adicciones
Cartelizantes: Edna Gómez (+1), Viviana Berger, Vianney Cisneros, Xóchitl Enríquez, Rosana Fautsch, Areli Leeworio, Aníbal López, Fabiola Mrtínez, Alfredo Pelayo, José Juan Ruíz, Diego Safa
Rasgo: Tóxico, manías y adicciones: la no relación sexual.
Introducción
La casuística de toxicomanías y adicciones se trata de un trabajo que, en articulación con la Red del TyA, encontró su mejor alojamiento en este cartel ampliado. Fueron más de dos años de encuentros, de aproximación a los casos con elaboraciones clínicas, de donde se decantó algo de la singularidad de pacientes consumidores de sustancias tóxicas, al localizar cuál era la función de éstas en cada parlêtre y de qué manera ese consumo era constitutivo de su síntoma. El retorno de este trabajo a la Escuela al modo de un escrito y de una puesta a cielo abierto, fueron motor para la conversación en diversos espacios de Escuela y para el sostenimiento de un lazo al Campo Freudiano.
El abordaje del consumo toxicómano desde la casuística permitió conocer las formas de proceder de profesionales del campo psi, así como conversar sobre los recursos de los que se valen los practicantes de la orientación lacaniana, al utilizarlos directamente en la discusión.
La casuística fue entonces en este cartel, la herramienta privilegiada para conocer una manifestación muy generalizada del sujeto del inconsciente en nuestra época: fue también el motivo para esforzar una escritura del caso que pasaría por sucesivas observaciones y sugerencias a través de preguntas de los cartelizantes, rectificaciones y confirmaciones de la posición analítica o terapéutica de los participantes. Fue fundamental reconocer la importancia de conservar el decir, la enunciación de cada paciente, localizar el papel central de la transferencia así como sus puntos fuertes o frágiles en cada caso. Localizar en dónde está jugada la posición ética del practicante para verificar que el tratamiento con las toxicomanías no implica una moral ni la posición del educador.
Cada cartelizante intervino desde su rasgo y cada caso que se trabajó contó con un esfuerzo de formalización acompañado en algunos encuentros por Fabián Naparstek, quien ha seguido atentamente los resultados de estos recorridos.
Toxicomanía
El consumo de sustancias denominadas como tóxicas ha sido parte de lo humano desde el origen mismo de la cultura, sabemos que durante una larga historia dichos consumos estaban asociados con fines místicos, espirituales, artísticos, pero hoy el móvil de estos usos es otro, de acuerdo con lo que la clínica nos enseña.
Naparstek en su conferencia Nuevas prácticas de consumo, nuevas terapéuticas, dictada en la Ciudad de México, nos recuerda que el uso de las drogas cambia con la época y con la cultura donde se lleve a cabo, pero que “el uso toxicómano de las drogas no tiene más de 150 años, que es un término científico respecto de una patología”1 Naparstek, F. (2019). Nuevas prácticas de consumo, nuevas terapéuticas. En: Glifos. Revista virtual de la NEL CdMx, No. 12. p. 140 , sin embargo para Freud, en El Malestar en la Cultura –nos dice Naparstek- dicho malestar puede abordarse, entre otras maneras, con los narcóticos y agrega “(Freud) en el caso de los narcóticos, dice que se trata de un efecto químico y de ninguna manera de modificar el mundo”2 Naparstek, F. (2019). Nuevas prácticas de consumo, nuevas terapéuticas. En: Glifos. Revista virtual de la NEL CdMx, No. 12. p. 142 .
Entonces ¿qué usos encontramos hoy? la mejor forma de localizar de qué usos se trata es buscando cuál es la función del tóxico en cada caso. Es claro que la construcción fantasmática puede producir el argumento que soporta muchos consumos, es decir, confiere un sentido al consumo y por ello incluso pueden haber comunidades de goce toxicómano, se hace discurso y lazo en ello. No obstante hay un cuerpo comprometido íntimamente en el goce toxicómano, ese que lanza al sujeto a una metonímia en la búsqueda de un estado desangustiado, pero que en tanto manía, le lleva a retornar a él, reiniciando indefinidamente el encuentro con las sustancias.
La pregunta por la función del tóxico orientó hacia el parlêtre; en el caso que elegí fue posible ubicar un acontecimiento de cuerpo que señaló en qué punto el consumidor de diversas sustancias, presentificaba en repetidas ocasiones, bajo el influjo de los consumos, al cuerpo que se le escapaba, ese que no termina por metaforizar. Eric Laurent dice lo siguiente en su texto El reverso de la biopolítica:
“En ˂acontecimiento˃ resuenan el verbo latín venire, salir de, suceder, y el sustantivo eventus, salida. El acontecimiento es ˂todo lo que ocurre en una dimensión de sorpresa y de contingencia, antes de que se pueda establecer el sentido del encuentro. Presentar así el síntoma es acentuar su dimensión fuera de sentido. Ello supone separar el cuerpo como superficie de inscripción del goce y el cuerpo-Uno del individuo…”3 Laurent, E. (2016). El reverso de la biopolítica. Grama: Buenos Aires. p. 58
A partir de ello, es posible extraer que el acontecimiento de cuerpo es un instante en el que un cuerpo adviene, que está en el tiempo de estar aconteciendo, apareciendo, haciéndose presente, cobrando cierta consistencia como en el tiempo inaugural de un cuerpo. En el caso elegido se puede leer el espasmo en la respiración, el ahogo, el espanto, la taquicardia, la angustia, que produce ahí un cuerpo toxicómano de manera sorpresiva cada vez. Emerge un goce desregulado al que JAM le ha denominado “el goce como tal (que) quiere decir algo muy preciso: el goce como tal es el goce no edípico, el goce concebido en tanto sustraído fuera de la maquinaria del Edipo, es el goce reducido al acontecimiento de cuerpo”4 Miller, J.-A. la orientación lacaniana III, 13. Tercera sesión del Curso 2011/ Miércoles 2 de marzo 2011.p. 49. Con cada consumo de marihuana, alcohol, cocaína, LSD, este paciente se aproximaba no a desenfadarse de la enorme exigencia del mundo, sino a revivir la siguiente escena:
Es muy pequeño -tal vez dos años o tres- camina hacia el centro del patio de una casa familiar donde hay reunión, están comiendo cerezas y él pide una, sabe que le estaba gustando mucho, siente en la garganta algo que se atoró, se ahoga, no puede respirar, se desespera y recupera la conciencia en el consultorio de un médico. Cobran relieve las marcas en el cuerpo y se produce un acontecimiento de cuerpo ahora bajo transferencia, en la sesión M llora profusamente, amargamente. A lo largo de varias sesiones subjetiva las zonas del cuerpo relacionadas con el evento infantil, las sensaciones las relaciona con los efectos del consumo de tóxicos, está sorprendido. Su toxicomanía se encuentra en las puertas de una metaforización.
I Jornadas de Carteles NELcf
El biendecir en el producto
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