Angustia, raptus y deseo del analista
Cartel: Síntoma y Toxicomanías. (Inscripto en la EOL)
Más Uno: Fabián Naparstek
Cartelizantes: Alejandro Góngora NEL-AMP, Felipe de Pontes Asociado Nel Sgo, Paulina Koch Amiga Nel-Sgo.
Duración: marzo 2020 – diciembre 2022.
Mi Rasgo
La noción de Raptus me permite pensar el empuje pulsional en la clínica de sujetos toxicómanos con rasgos melancólicos.
Miller sitúa que “El sujeto se encuentra en la necesidad de obedecer un mandato tan mudo como irrecusable, una exigencia absoluta de satisfacción inmediata. Un imperativo de goce impone su ley”. “Se da el pasaje al acto. Repentinas, periódicas erupciones libidinales. El lapsus se produce en la dimensión de la verdad; el raptus, en el real”1Miller, J-A.: Entrevista en Le poire, 20 de marzo de 2011. http://elmelancolicovacio.blogspot.com/2011/05/dsk-entre-eros-y-tanatos-jacques-alain.html?m=1.
En la clínica de las toxicomanías, es frecuente encontrarse con sujetos marcados por no tener un lugar claro en el deseo del Otro2Lacan, J.: Intervenciones y textos 2, Conferencia en Ginebra. Ed. Manantial. 2007. Pág. 124. “Sabemos muy bien en el análisis la importancia que tuvo para un sujeto, vale decir, aquello que en ese entonces no era absolutamente nada, la manera en que fue deseado. Hay gente que vive bajo el efecto, que durará largo tiempo en sus vidas, bajo el efecto del hecho de que uno de los dos padres -no preciso cuál de ellos- no lo deseó”., y encontrarse con el deseo de un analista que espera algo del sujeto, a veces le permitirá atreverse a una invención propia y singular.
Es a partir del deseo del analista en que el sujeto melancólico puede encontrar una manera novedosa de engancharse con el Otro. Como lo plantea Naparstek3 Naparstek, F.: Conferencia “Los objetos a y el loco”, Nucep, Sección clínica de Madrid. YouTube 10 de dic 2020. Min. 34:35, “Del lado del coraje, encontramos una manera novedosa de engancharse al Otro, que no sea obviamente por la vía del padre. Y del lado de la cobardía encontramos la identidad del melancólico con el objeto. Este enganche con el Otro, a partir de poder ubicar el objeto a en dicho campo, permite una localización del goce”.
En los tratamientos posibles de sujetos toxicómanos con rasgos melancólicos, a veces el sujeto tiene el coraje para conmover un poco su fijación a un goce, no sin traspiés y encuentra un nuevo modo de enlazarse con el Otro y con la vida.
Raptus y sexualidad
El diccionario dice: Raptus. 1. Acción de raptar. 2. Impulso, acción de arrebatarse (furor, éxtasis)4 Diccionario de la Real Academia Española. https://dle.rae.es/rapto
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Para Eric Laurent: “El arrebato es expulsión del sujeto de su cuerpo, al mismo tiempo que este asiste a ese movimiento y se encuentra contaminado por él”.5 Laurent,E.: en Los usos del lapso. Ed. Paidós. pág. 398.“Lo que aquí se restaura no es el acontecimiento sino un nudo… es algo que vuelve a cerrarse. No se trata de repeticiones significantes, sino más exactamente se presenta un objeto, un goce se localiza”. “reedición no repetición”6 Laurent, E.: ibid. Paidós. pág. 404..
En “Tres ensayos”, Freud dice: “Sólo por excepción son los niños objetos sexuales exclusivos; (solo) cuando una pulsión urgente (que no admite dilación) no puede apropiarse en el momento de un objeto más apto”7Freud, S. Obras Completas. Amorrortu, Tomo VII, pág. 135.. Y “En el escolar, la angustia, (…) puede cobrar importancia para el estallido de manifestaciones sexuales… es frecuente que sobrevenga un sentimiento estimulador que urge el contacto con los genitales (…)”8Freud, S. Obras Completas. Amorrortu, Tomo VII, pág. 185..
Enfatizo la relación de la angustia con el efecto de urgencia sexual, el encuentro con la sexualidad siempre es traumática, qué hacer con ella en el ser hablante no está garantizado por el instinto.Dilucidar el motivo de la angustia que antecedió el inicio del consumo de un tóxico, para localizar con cuál es el real que el sujeto se encuentra y al cuál no tiene con qué responder. Hay sujetos que cuentan con herramientas para responder al encuentro con la angustia -el falo y el NP- y otros que desfallecen y tienen que inventar la herramienta con la cuál responder cada vez ya que no está garantizada la inscripción del falo. Cuando hay un vacío en la posibilidad de respuesta viene el tóxico como muleta a responder a la irrupción del monto pulsional que implica la angustia. “Desde una clínica del acto se espera que el analista intervenga antes que la acción pasional arrase al sujeto”. Es por vía del encuentro con el deseo del analista que el sujeto puede, en primera instancia saber qué fue lo que le produjo ese exceso de malestar y luego inventar una manera -pasando por la palabra- menos mortífera de arreglárselas con ello.




