Mesa: Saber hacer
Presentado en: El biendecir en el producto

Hacer futuro, a pesar del pasado

Stephanie Rudeke

El pasado está enquistado en el presente, dejar de hablar de él no produce su desaparición. Lo reprimido siempre busca una salida, siempre retorna, el olvido no se decreta. Crear espacios de conversación permite elaborar el duelo, inventar formas de tramitar el dolor y de proyectarse al futuro.

Alojar las palabras, posibilita que el pasado nos atraviese, y hace viable la construcción de nuevas narrativas y referentes de la historia reciente. La guerra ha roto el tejido social, enfrentando a los colombianos, y ha construido la ficción del otro como enemigo. Guy Briole nos advierte de los efectos pulverizadores de una guerra entre hermanos y los peligros de deshumanizar al otro: «Todas las guerras son guerras civiles.  Es siempre a otro «sí mismo” a quien uno mata en la guerra, un hermano»1 Briole, Guy, «La alteridad a prueba de guerra», Escuela Lacaniana de psicoanálisis y del campo freudiano. 
. Y agrega, «toda guerra es fratricida […] convierte los cuerpos en fragmentos dispersos que son recogidos después de la batalla, piezas sueltas que, un instante antes, fueron cuerpos habitados por una historia»2  Briole, Guy, «En las fauces de la guerra: arrancamiento».  .

Una versión única de la historia es imposible. Existen memorias que se superponen debido a que los sujetos van a contar sus historias como las vivieron, más bien, como recuerdan que las vivieron, a partir de una lectura desde el presente. El Informe visibiliza la singularidad de cada sujeto que quiso dejar el testimonio del sufrimiento padecido durante el conflicto. Según relata la madre: 

Dubán apareció asesinado […] La vida de Dubán no valió para ellos […] Dubán era risas, era muy extrovertido, un chico lleno de sueños. Pero, ¿quién hace memoria de eso?3   Comisión de la Verdad, «Cuando los pájaros no cantaban», op. cit., p.615

Tenía solo 17 años y estaba estudiando el bachillerato; su madre lo recuerda como la alegría de la casa y dice que él quería hacer futuro, a pesar del pasado.

Las memorias son piezas sueltas, construidas, olvidadas y recreadas constantemente, lejos de ser estáticas, suelen ser dinámicas y cambiantes. Los testimonios se enuncian apostando por la edificación de sociedades que aspiren a no repetir la barbarie de su pasado reciente. 

La recuperación de las memorias busca rescatar las voces y las experiencias de quienes vivieron la represión, la muerte, la violencia, el sufrimiento, las masacres, las violaciones y las desapariciones forzadas; de los que han perdido a sus hijos, a sus padres, a sus hermanos, quienes recibieron los restos de su ser querido en una cajita, quienes recogieron los muertos que les llevó un río, de los que se inventaron un padre para mantener vivo al ausente, los que perdieron el amor; de los que se enfrentaron en combate, quienes sobrevivieron el secuestro, la violencia sexual, los que dejaron atrás sus raíces cuando abandonaron sus territorios; de los que se les arrebató la dignidad, los que recuerdan, los que existen desde fuera, las madres de los falsos positivos, los que desaparecieron sin dejar rastro alguno dejando un agujero sin cerrar a quienes aún los esperan.

Las historias que hoy cuentan los colombianos están atravesadas por traiciones, violencia, muerte, desencanto, miedo, y horror…; se repiten una y otra vez como traumas que insisten en inscribirse. Colombia alzó la voz, pero sus gritos fueron silenciados. Un país con cicatrices en el cuerpo, en el territorio y en la subjetividad.

Revisitar el pasado a través de los testimonios, posibilita conversar en una sociedad que ha recibido como saldo la desconfianza en el otro; permite encuentros y creación de narrativas que posibiliten al sujeto −uno por uno− recuperar la propia historia de vida. 

La madre de Dubán ha encontrado nuevas posibilidades, ella dice: 

A mi hijo lo recuerdan los jóvenes, los chicos que defienden los derechos de la gente. (…) la compañía de los chicos del barrio (…) me ha servido porque yo digo: «Quedé sin un hijo y me aparecieron otras hijas e hijos»4  Comisión de la Verdad, «Cuando los pájaros no cantaban», op. cit., p. 615. .

Encontrarse con el pasado permite soñar con lo que está por-venir…  En su testimonio, un líder social transmite su apuesta, nos habla del futuro que está dispuesto a defender:Muchos amigos muertos y heridos, mucha tristeza. Aparte de todo esto, las protestas valieron la pena. Hubo un despertar del pueblo […] En la historia de Colombia no van a hablar de nosotros, pero en ciertos recuerdos y en ciertas analogías vamos a florecer, nos van a ver. Y qué chimba que mi hijo o un nieto diga: «Yo tuve un familiar que peleó en este año por esto, y mire el país que tenemos ahora gracias a él»5  Comisión de la Verdad, «Cuando los pájaros no cantaban», op. cit., p. 616-618. .

Jornada en que se presentó

I Jornadas de Carteles NELcf

El biendecir en el producto

Mesa de apertura

El Cartel: un bien preciado, Christiane Alberti
Palabras de presidente, Ana Viganó
Una aventura de Escuela, Paulina Salinas

Mesa pleanaria

Lo escrito en la punta de la lengua, Francisco Pisani
El bien decir en el producto, Claudia Velásquez

Mesas

Clínica contemporánea
Cuerpo, trauma y lazo social
Discursos
Escuela y política
La palabra y lo mudo de la pulsión
Lo femenino y tratamiento de lo real
Posición analizante y acto analítico
Recordar, repetir, reelaborar
Saber hacer
Otros productos
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