Cartel: Tratamientos de lo real
Cartelizantes: María Cristina Giraldo (+1), Manuel Moreno, Paula Restrepo, Cielo Serna
Rasgo: Encuentros, diferencias y consecuencias entre las Comisiones de Verdad de Perú y Colombia.
El Partido Comunista del Perú – Por el Sendero Luminoso de Mariategui, fue el actor principal de una guerra civil muy cruel y sanguinaria que azotó al Perú entre 1980 y 1992, bajo la consigna: «Ningún crimen de guerra es mayor que el mantenimiento de la explotación capitalista», se levantó contra el Estado peruano en una insurrección catalogada como una de las más sangrientas y de extrema crueldad en Latinoamérica, que provocó la muerte de 69.280 personas, en la que a su vez, las fuerzas armadas del Estado peruano también son responsables.
El proyecto senderista empezó en las aulas universitarias de la Universidad de Huamanga en Ayacucho, su organización, por un lado, tuvo características de secta; funcionó a partir del culto y endiosamiento de su líder y fundador Abimael Guzmán Reynoso, catedrático de filosofía en Ayacucho, identificado profundamente con la revolución maoista de China, que visitó en dos oportunidades, y fervientemente convencido creía que el Perú tal como China eran países semifeudales, y por lo tanto la guerra campesina del campo a la ciudad era una ley que había que cumplir. Por un lado, sus militantes, en una suerte de compromiso y transformación del ser, suscribían cartas de sujeción en las cuales daban su vida por la causa y rendían lealtad a su líder. El discurso de Guzmán llamaba a la violencia, a la redención y al sacrificio. Lacan, en su temprana enseñanza, considera que la locura se manifiesta en la rebelión por la cual el loco quiere imponer la ley de su querer y de su sentir, a lo que él considera un desorden del mundo, no reconociendo en ese desorden la manifestación misma de su ser actual. Podemos ubicar ese rasgo en la posición de Guzmán. Además, Lacan advierte del poder de la palabra que, a veces, puede convertirse en una lengua de hierro y, por la fuerza que ejerce el poder de la certeza que emana de la locura, puede seducir, fascinar y dominar al otro social, provocando efectos de segregación que pueden llegar a la destrucción simbólica o real de los adversarios.
En otra lectura posible, podemos servirnos de la teoría de los cuatro discursos de Lacan, momento distinto en su enseñanza, para proponer el movimiento de Sendero Luminoso como un tránsito del discurso universitario al discurso del amo, donde el discurso universitario, los «intelectuales insurgentes» comandados por un S2: represión, perverso abandono y exclusión del Estado, implacable fuerza de menosprecio racial. Tiene como producto un sujeto dividido, alienado. Solo un sujeto dividido puede consentir el paso al discurso del amo. Siguiendo la propuesta de Miller, el significante-amo, en este caso «Pensamiento-Gonzalo» o «Guerra popular», planteado como verdad universal y un nuevo orden, autoriza al acto, no sólo como un consentimiento, sino como una llamada a la acción, pero en este caso no a una acción cualquiera, sino una muy violenta, jacobina, donde el Otro que no esté en la línea de la ideología viene a ser un Otro malo al cual habría que destruir, en algunos casos de la manera más sanguinaria. Paradójicamente en este caso, más que la lucha de clases, lo que ocurrió es que quien estaba en contra de ese discurso debía ser castigado; eso justificaba que se cometieran masacres contra los sectores más humildes de la sociedad peruana.
Durante y después de la guerra, los campesinos ayacuchanos solían representarse a sí mismos como víctimas del fuego cruzado entre los senderistas y las fuerzas armadas. Incluso, la Comisión de la Verdad y Reconciliación pone el acento en esta postura. Sin embargo, cuidadosos análisis de las traumáticas memorias de posguerra hechos dejan entrever que hubo un temprano involucramiento de los campesinos con sendero luminoso, donde algunos de ellos se sirvieron de ese movimiento para saldar cuentas con comunidades vecinas o entre ellos; por eso se suele hablar de una guerra fratricida. Esto nos remite a las elaboraciones de Lacan sobre la guerra como un real que no puede abolirse, y ubicar por las razones que sean, la relación al goce fálico y a la pulsión de muerte.
Bibliografía
Degregori, C. I., Qué difícil es ser Dios. Instituto de Estudios Peruanos. Lima, 2015.
Lacan, J., Escritos 1, Siglo XXI, Buenos Aires, 2007.
Lacan, J., El Seminario. Libro 17. El reverso del psicoanálisis. Paidós, Buenos Aires, 2017.
Miller, J.-A., Todo el mundo es loco. Buenos Aires: Paidós. 2017.Heilman, J. P. Rebeliones inconclusas. Ayacucho antes de Sendero Luminoso, 1895-1980. Lima, La Siniestra Ensayos, 2018.
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