¿Cómo dar forma a las entrevistas preliminares?, ¿Cuándo un paciente pasaría a análisis y cuándo no sería conveniente?, con estos interrogantes inicié el cartel.
La presentación de casos, iba ajustando cada vez el escenario hacia el pasaje a analizante el cual no responde a una burocracia, responde más bien a una consecuencia lógica de la dirección de la cura y el consentimiento del sujeto, “Si un sujeto viene para obtener simpatía, puede ser mejor que se busque un amigo. Si quiere obtener amor, puede ir a buscar un amante. Es decir que, si se queda en su demanda como tal, de ayuda o de amor, sin ver la distancia que existe entre la misma y su deseo, esto es, si se detiene a nivel de su pedido, no podemos obligarlo a hacer un análisis” [1].
Las entrevistas preliminares serían un tiempo lógico, donde la escucha está a disposición de despejar frente a que sujeto nos encontramos, cual diagnóstico, cuales significantes amo lo comandan, se verifica si está frente a una neurosis o una psicosis, leer que partenaire transferencial requiere cada sujeto, que demandas pueden aceptarse y cuales deben recusarse, cuando un sujeto llega a consulta coloca un saber sobre el analista demandando que lo cure, mientras que en otro momento puede implicarse en su sufrimiento y hacer legible en ese movimiento, que deja caer al Sujeto supuesto Saber que coloca en el analista para pasar a reconocer su inconsciente como fuente de saber, el analista captura ese momento sancionando en acto el pasaje a análisis.
En un tiempo de comprender se abre una nueva pregunta ¿Que determina las entradas en análisis cuando no coinciden con recostarse en el diván?, pienso en el estatuto que otorgamos los practicantes al diván como mueble, ¿La sanción de la entrada en análisis pasaría por indicar que se recueste en el mismo? Miller nos orienta “El diván es sin duda el objeto emblemático del psicoanálisis. Pero al mismo tiempo, no es el diván lo que define al psicoanálisis. Hay análisis que se realizan perfectamente cara a cara, con el paciente sentado en una silla. [2]
De la escritura de los casos, ubicaré dos tiempos, el primero donde cada caso contenía un relato cronológico y detallado de sucesos o circunstancias extraídos del decir del paciente y el segundo, se deja leer en el caso la lógica de la cura, “Cuando hablo de política lacaniana, no se trata de narrar acontecimientos -aunque habría que conocerlos, ordenarlos y organizarlos-, sino extraer sus principios”.[3]
El franqueamiento del relato a la construcción del caso, es un plus, un saber nuevo ¡un saber alegre! que muerde el cuerpo produciendo júbilo. Además, es un franqueamiento en la experiencia analítica, que ha implicado la autorización del practicante, de la mano de su deseo. No hay manual para construir casos, como no lo hay para conducir curas, hay la orientación por lo real, al mismo tiempo, un esfuerzo de reducción en la extracción de la enunciación del sujeto analizante, el practicante deja ver en la escritura, la lectura que realizó del caso, el acto del analista, las maniobras transferenciales, hace legible la enunciación del analista.
El cartel dejó efectos alegres en cada reunión, invitando a consultar nuevos textos o a escribir antes que el inconsciente se vuelva a cerrar. Como aguja de crochet, fui tejiendo puntada a puntada un tramo de formación, entrando por la teoría, saliendo por la práctica, entrando en la escritura de los casos por el relato y saliendo por la construcción.
En el tiempo de concluir las transferencias siguen muy vivas, asimismo nos dejamos enseñar por Lacan “luego de un cierto tiempo de funcionamiento, a los elementos de un grupo se les propondrá permutar en otro”,[4] permutando con gran emoción el producto y las transferencias del pequeño grupo hacia la Escuela.
Bibliografía
[1] Miller, J. A.; 2012. Conferencias porteñas, Tomo I, Buenos Aires, Paidós. P. 195
[2] Entrevista a J. A. Miller; por Eric Favereau, periodista francés; está publicada en la página web de la NEL Guayaquil; “Y cuanto más se vuelva común la presencia virtual, más preciosa se volverá la presencia real.” https://nelguayaquil.com/entrevista-a-jacques-alain-miller-y-cuanto-mas-se-vuelva-comun-la-presencia-virtual-mas-preciosa-sera-la-presencia-real/
[3] Miller J. A.; Política lacaniana, P.14
[4] Lacan, J.; 2012. Otros escritos; Buenos Aires, Paidós. P.248
II Jornadas de Carteles NELcf
El saber alegre, en el cartel
Mesa de apertura
Mesa plenaria
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